La cara oculta del bótox: 100000 ratones sufren cada año en laboratorios europeos

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Pese a su vínculo con la industria de la belleza, se considera un producto farmacéutico

Alrededor de 100000 ratones sufren cada año en laboratorios de toda Europa durante pruebas de calidad del bótox, a pesar de que desde hace más de una década, existen alternativas validadas que no implican el uso de animales. Con el fin de acabar con esta práctica, las organizaciones Doctors Against Animal Experiments (DAAE) y European Coalition to End Animal Experiments (ECEAE) han lanzado una campaña en la que instan a los legisladores europeos a cerrar las lagunas legales que permiten los ensayos con animales para productos de bótox.

A pesar de estar fuertemente ligado con la industria de la belleza, el bótox se considera legalmente un producto farmacéutico. Como resultado, queda fuera del ámbito de aplicación de la prohibición que la Unión Europea adoptó en 2013 sobre los ensayos con animales en cosmética.

Esta distinción jurídica tiene graves consecuencias para los animales. Los laboratorios realizan repetidamente ensayos de toxicidad en ratones a los que inyectan dosis variables de neurotoxina botulínica, una de las sustancias más letales que se conocen, para observarlos durante días. En el proceso, desarrollan gradualmente parálisis muscular y graves dificultades respiratorias, y acaban muriendo por asfixia. La propia legislación europea (Directica 2010/63) califica estas pruebas como causantes de sufrimiento grave.

Para Eurogroup for Animals, «permitir que los animales sufran gravemente con fines estéticos contradice directamente los principios fundamentales de la legislación de la Unión Europea en materia de bienestar animal».

Modelos alternativos

El principal obstáculo para acabar con estos ensayos no es la falta de innovación. Desde 2011, varios fabricantes mundiales han desarrollado con éxito métodos basados en células humanas y han obtenido la aprobación de estos, lo que demuestra la validez de los modelos alternativos.

Sin embargo, las pruebas en ratones siguen siendo la referencia estándar en Europa. Esto conlleva que los fabricantes sigan recurriendo a este tipo de ensayos.

La campaña exige la eliminación de este método como referencia para obligar a los fabricantes a utilizar métodos validados con células humanas.

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