Ciertos acontecimientos adversos afectan incluso a la esperanza de vida
«Somos lo vivido» es una frase que también puede aplicarse a los animales no humanos, en concreto a los salvajes. En ello se ha centrado un estudio reciente que aborda cómo las adversidades a edades tempranas, ya sean de tipo natural o provocadas por el ser humano, provocan en individuos de otras especies traumas que influyen en su comportamiento el resto de sus vidas, e incluso en su esperanza de vida.
Los investigadores han creado un índice para medir hasta qué punto los acontecimientos negativos en las primeras etapas de la vida pueden afectar al destino de un animal cuando se combinan, bajo una metodología similar a la que se utiliza en psicología humana para examinar a niños y niñas de la especie humana (índice de adversidad acumulada).
Sin embargo, a diferencia de situaciones que afectan a los humanos, como la pobreza, los investigadores se fijaron en factores como el tamaño de la camada, los fenómenos meteorológicos, la pérdida de la madre o la elevada presencia de depredadores.
En concreto, el estudio se centró en casi 30 generaciones de marmotas de Colorado (Estados Unidos), que habitan en zonas muy definidas y las hembras siempre permanecen en el mismo lugar, a lo largo de 62 años.
Los investigadores observaron que una sola adversidad a los dos años de edad reducía casi a la mitad las posibilidades de supervivencia de una marmota adulta, independientemente del tipo de acontecimiento sufrido.
Los resultados pueden extrapolarse a otros animales, e investigaciones previas así lo avalan, como el estudio del impacto de la sequía en los primeros doce meses de vida de los babuinos. En este caso, al menos tres acontecimientos adversos a edades tempranas predijeron que más de la mitad del grupo moriría a los nueve años, la mitad de su esperanza de vida.
Las adversidades afectan, asimismo, a los animales domesticados, como perros o gatos, cuyo comportamiento de por vida puede ser de miedo o timidez si han sufrido malos tratos de cachorros.
El estudio resulta clave para buscar soluciones a los problemas de supervivencia de numerosas especies.


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