Su entrada en vigor requiere la ratificación de al menos 60 estados
España se convirtió, a principios de febrero de 2025, en uno de los primeros 16 países en ratificar el Tratado Global de los Océanos, también llamado Tratado de Alta Mar, clave en la protección de las aguas internacionales y la cooperación para la conservación de su biodiversidad. Organizaciones ambientalistas como Amigas de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife o WWF han celebrado la medida, aunque piden más avances en la protección de los ecosistemas marinos.
El tratado fue adoptado en Nueva York junio de 2023, tras años de negociaciones entre 107 países, y establece un marco legal para la protección de la biodiversidad en aguas internacionales, que representan casi la mitad de la superficie de la Tierra y dos tercios de los océanos. Este marco es esencial para cumplir el objetivo global de proteger al menos el 30% de estos ecosistemas para 2030. Actualmente, solo un 1% cuenta con protección. Sin embargo, su entrada en vigor requiere la ratificación de al menos 60 países. Con ello, se abordarían problemas como el de la sobrepesca, las piscifactorías, la contaminación o el impacto de las actividades humanas como la incipiente minería submarina, con medidas como la creación de santuarios marinos.
Las organizaciones ecologistas piden al Gobierno español que centre sus esfuerzos en la protección ya en 2025 del 25% de nuestros mares y que apruebe planes de gestión de los espacios marinos protegidos dotados con recursos humanos y materiales suficientes. También piden la prohibición de la minería submarina en aguas españolas, como ya se hizo con las exploraciones de gas y petróleo. Además, esperan que el Gobierno sirva de ejemplo a otros países para que ratifiquen también el tratado.
Esta ratificación ha sido el resultado de dos años de una campaña apoyada por miles de personas, e incluso rostros conocidos como Javier y Carlos Bardem, Penélope Cruz, Alejandro Sanz, Úrsula Corberó, Alba Flores, Jon Kortajarena o David Broncano.
De los 16 países que ya han ratificado el Tratado Global de los Océanos, cinco son de la Unión Europea. A España se suman Francia, Letonia, Rumanía y Eslovenia, si bien el Estado español ha sido el primero de los cinco que lo ha presentado ante Naciones Unidas para que se haga efectivo.
Actividades como la pesca, la acuicultura o las extracciones amenazan los océanos y su biodiversidad, claves para la regulación del clima y la producción de oxígeno. En España, la sobreexplotación pesquera en las costas ha propiciado que los buques que se dedican a esta actividad naveguen más lejos, una amenaza aún mayor para la biodiversidad. La creación de santuarios oceánicos impediría que esto tenga lugar y permitiría la recuperación de las especies marinas amenazadas.


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