Pueden sufrir estrés y daños físicos tanto en trayectos largos como en viajes cortos
Los peces son los animales más criados en el conjunto de la industria alimentaria, pero también son los que gozan de menos protección. La actualización de la normativa de la Unión Europea sobre transporte de animales vivos por ahora no los tiene en cuenta con disposiciones amplias, a pesar de que también se ven afectados por estos trayectos que les generan estrés y sufrimiento innecesario.
Según Eurogroup for Animals, cada año se transportan vivos unos 1000 millones de peces criados en piscifactorías, así como crustáceos y decápodos, por toda la Unión Europea, en barco, camión o incluso avión.
Estos animales son transportados entre piscifactorías a medida que crecen, o a mataderos cuando alcanzan el tamaño deseado en el mercado.
Los peces son animales muy sensibles. Su manipulación y transporte les causan estrés y puede provocarles lesiones y dolor a corto y largo plazo. Incluso un breve período de estrés puede alterar su sistema inmunitario y hacerlos más propensos a enfermedades, pérdida de apetito, deformaciones e incluso la muerte.
Una investigación de la organización Essere Animali concluye que los aspectos más críticos en el transporte de animales acuáticos son los períodos de inanición antes del trayecto, procedimientos bruscos de manipulación y carga y la mala calidad del agua.
Desde Eurogroup for Animals, piden que los peces sean protegidos por la legislación de la Unión Europea sobre transporte, que se está debatiendo actualmente. En concreto, reclaman:
- Que las normas sean ejecutables. En el actual proceso de tramitación, las disposiciones propuestas para animales acuáticos se encuadran en un anexo, pero siguen siendo vagas y no se especifica ningún plazo para su aplicación. Por ello, piden que la Unión Europea incluya un calendario específico para la aplicación de estas normas de forma oportuna y adaptada a los nuevos descubrimientos científicos.
- Establecer normas específicas para cada especie: condiciones del agua, de la temperatura y del oxígeno adecuadas y una correcta manipulación, adecuadas a cada especie de pez, cefalópodo o crustáceo.
- Incluir a los peces considerados «ornamentales» que viven en acuarios domésticos y que también sufren estrés y altas tasas de mortalidad durante el transporte.
- Incluir a los peces y crustáceos transportados vivos a restaurantes, excluidos de la propuesta actual.
- Aplicar las normas también a los viajes cortos (de menos de 50 kilómetros), que también pueden causar estrés y daños físicos a las animales, especialmente a los jóvenes que se trasladan a piscifactorías.


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