Los estados deberán establecer estrategias tras el acuerdo de la COP16 en Roma
Más de un centenar de países no ha presentado o actualizado su plan nacional para la protección de la biodiversidad. El último en hacerlo fue Reino Unido, que se sumó a otros 45 estados, durante la COP16 que se reanudó el pasado 25 de febrero en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma, tras el fracaso de las negociaciones en Cali (Colombia) en noviembre, esta vez con un acuerdo sobre la financiación de la conservación y restauración de la biodiversidad.
Fueron tres días de negociaciones entre 150 países, cuyo consenso estuvo encabezado por la Unión Europea, Canadá y Japón, pero sin Estados Unidos, que no acudió a la cita. La presidenta de la COP16 y ex ministra de Ambiente de Colombia, Susana Muhamad, la calificó como «una COP histórica» en la que se cumplió el cien por cien de los objetivos que no se habían logrado en tres décadas.
Durante la COP16 en Roma, se cerró el primer plan global para financiar la conservación de la naturaleza, un paso esencial para la implementación del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, firmado en 2022, que establece 23 objetivos para 2030, aunque se espera garantizar su continuidad después. Entre ellos se encuentra la protección del 30% de la superficie terrestre y marina o la movilización de 200000 millones de dólares en el mismo plazo, de los cuales 30000 dólares se destinarían a ayudas a países del Sur Global para el cumplimiento de estos objetivos.
Ligado a esto, se estableció un plan de monitoreo que permitirá medir el avance de esos 23 objetivos y determinar qué países no los están cumpliendo.
Ahora los estados deberán revisar sus estrategias nacionales y sus planes de acción sobre la biodiversidad y establecer objetivos concretos.
Pueblos indígenas
La COP16 también destacó por atender a las demandas de los pueblos indígenas y las comunidades locales, cuyo papel es esencial en la conservación de la biodiversidad y la lucha contra actividades destructivas como las extracciones. Estas comunidades recibirán al menos el 50% de los recursos del denominado Fondo Cali, acordado en Colombia en la primera fase de la cumbre.
El Fondo Cali prevé la movilización de recursos de empresas privadas que se benefician del uso comercial de la información sobre secuencias digitales de recursos genéticos, como la industria farmacéutica, la cosmética, la biotecnología o la inteligencia artificial, que deberán destinar un pequeño porcentaje de sus beneficios al fondo, operado por Naciones Unidas y destinado a labores de conservación. Este servirá para impulsar la implementación del Marco Kunming-Montreal y del Convenio sobre la Diversidad Biológica. El sector ecologista, que insiste en la necesidad e acelerar la financiación tanto de entes públicos como privados, ha acogido con satisfacción el compromiso, que podría traducirse en millones de dólares para detener la destrucción de la naturaleza y distribuir los recursos en el Sur Global.
Los fondos internacionales para conservación no siempre repercuten directamente en las comunidades locales o indígenas. El Sur Global demandaba en Roma una financiación «accesible y adecuada» y una redirección de las subvenciones a las extracciones hacia iniciativas de conservación y transición energética justa. También pedían que las instituciones financieras dejen de invertir en estas extracciones en zonas de gran biodiversidad, como la Amazonia, y la detención de nuevos proyectos para sustituirlos por actividades sostenibles que no impacten negativamente en la crisis climática y en la vida humana.
El Sur Global también reivindicó el reconocimiento de los territorios indígenas, maltratados por la explotación de sus recursos, como una categoría de especial conservación.
La COP17 tendrá lugar en Armenia en 2027. En ella se evaluará el progreso en los objetivos establecidos en Roma. Antes de eso, tendrá lugar la COP30, que se celebrará en noviembre de 2025 en Brasil. Desde el sector ecologista, esperan que esta centre su atención en el fin de la deforestación y la restauración de los bosques tropicales como medida contra la crisis climática, a la que contribuyen actividades como la ganadería en el Amazonas y otras partes del mundo.


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