En uno de los casos, un primate recibió en dos ocasiones un antibiótico destinado al tratamiento de una herida de su compañero de jaula
Un estudio de PETA ha alertado sobre los datos de negligencias en laboratorios universitarios estadounidenses que realizan pruebas en animales. La organización lleva años denunciando este tipo de actos y también ha pedido que dejen de financiarse estos experimentos que además de provocar sufrimiento animal, han demostrado su ineficacia, pero siguen recibiendo miles de millones de dólares de los contribuyentes cada año por el Instituto Nacional de Salud.
PETA ha examinado los registros de las 20 instituciones que recibieron la mayor cantidad de dinero público en 2023. Según estos datos, los laboratorios universitarios acumularon un total de 231 infracciones documentadas en dos años (2021-2023), pero fueron financiados con más de 11800 millones de dólares solo en 2023. La organización ha documentado el sufrimiento de los animales, las negligencias cometidas y la incompetencia y desprecio por parte del personal.
El estudio ha sido publicado en la revista Journal of Animal and Environmental Law, editada por la Facultad de Derecho de la Universidad Brandeis de Louisville.
Entre los hallazgos, la investigación revela hasta 17 infracciones en la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill, entre ellas:
- 16 ratones muertos, agonizando o inmóviles después de que se les administrara un fármaco por sonda oral. Los supervivientes fueron sacrificados. Las necropsias mostraron que sus esófagos habían sido perforados por un mal uso de la técnica de administración.
- Un jabalí sufriendo en una jaula porque uno de sus colmillos había quedado atrapado en una cadena. El animal padecía hipertermia, luego sufrió un fallo renal y fue sacrificado.
- Un ratón muerto en una jaula tras pasar por un vaporizador de alta temperatura y presión utilizado para esterilizar equipos. No se aclaró si el animal ya estaba muerto o estaba vivo cuando se esterilizó la jaula.
En la Universidad de Michigan, se contabilizaron 19 infracciones, como:
- Heridas quirúrgicas en animales que fueron reabiertas y el personal del laboratorio trató de cerrarlas sin supervisión veterinaria.
- Inyecciones letales mal administradas a conejos, tras las que uno de ellos quedó vivo y fue inyectado por segunda vez.
- En distintas ocasiones, se administraron medicamentos caducados a animales. En uno de los casos, unos 200 ratones recibieron un anestésico dos meses después de haber caducado.
En la Universidad de Pittsburgh, fueron 28 las negligencias contabilizadas, entre ellas:
- Un ratón herido cuyas lesiones no fueron reportadas al equipo veterinario hasta horas después.
- Un primate se escapó durante un cambio de jaula y fue herido por otro. Se le tuvieron que amputar cuatro de dos de los pies.
- El hallazgo de cuatro crías de ratón vivas en una bolsa para cadáveres tras un intento fallido de gasearlas.
- También se halló una rata viva en una nevera destinada a guardar cadáveres.
- En ocho ocasiones, murieron animales o fueron sacrificados en condiciones de deshidratación o inanición.
En la Universidad de Washington, se cometieron hasta 29 infracciones:
- Un becario realizó 30 cirugías craneales en ratones sin esterilizar los instrumentos ni preparar adecuadamente las zonas de incisión. Tampoco proporcionó anestesia local ni analgésicos postoperatorios a los roedores.
- Un primate murió por el mal funcionamiento de un equipo anestésico no probado utilizado para una anestesia inhalatoria. El animal recibió una presión excesiva en sus pulmones.
- Cinco ratones murieron por hipertermia después de que un técnico colocara su jaula bajo una lámpara de calor y los dejara desatendidos.
En la Universidad de Wisconsin-Madison, fueron 35 las negligencias, como:
- 35 macacos no fueron anestesiados adecuadamente para la extracción de líquido cefalorraquídeo.
- Un primate con una herida en la cola debía recibir un antibiótico durante cinco días, pero los dos últimos días la dosis se administró a su compañero de jaula, que no estaba herido.
- Seis ratas murieron debido a la mezcla por error de dos compuestos en su anestesia.
Ya en 2020, PETA reveló que esta universidad era la que más negligencias cometía, y la investigación reciente muestra una continuidad de esta tendencia.


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