Los minoristas estadounidenses están muy por detrás de los europeos en promoción de las alternativas vegetales
La ganadería, sobre todo la vacuna, es la principal fuente de emisiones de metano. Sin embargo, la mayoría de los supermercados de Europa y Estados Unidos se olvidan de este gas de efecto invernadero en sus planes de acción climática, tal como ha concluido un estudio de Changing Markets Foundation y Mighty Earth.
Según este informe, ningún gran minorista de la alimentación informa de las emisiones de metano en su cadena de suministro. Tampoco tienen objetivos de reducción de estas, a pesar de que la carne y los lácteos representan aproximadamente un tercio de sus emisiones totales.
El estudio puntuó a los 20 principales supermercados de Europa y Estados Unidos, entre ellos Tesco, Lidl, Carrefour, Walmart y Costco, en 18 indicadores, como su reconocimiento de la relación entre el metano y los productos de origen animal, sus informes sobre emisiones o si fijan objetivos para aumentar las ventas de proteínas vegetales. Tesco obtuvo la puntuación más alta, pero todavía tiene mucho que mejorar, con 51 puntos de 100.
Nueve de los supermercados se han comprometido a alcanzar las cero emisiones netas para 2050, sin incluir planes específicos sobre la carne y los lácteos. Además, el calificativo «neto» puede no implicar ningún cambio, sino una continuidad del impacto ambiental, que es compensado con acciones contra el cambio climático en otros lugares o ámbitos. En su lugar, el ecologismo propone el calificativo «bruto», que implica acciones reales y perceptibles en el punto de origen de las emisiones.
De los 20 supermercados, once reconocieron el impacto climático de la ganadería. Ocho se refirieron directamente al metano procedente de las granjas, pero ninguno informó sobre sus emisiones, ni siquiera en los productos de su propia marca, en los que tienen un mayor control. Unos pocos supermercados hicieron referencia a los aditivos alimentarios en granjas lácteas para reducir las emisiones de metano, que una vez más, sirven a la industria para seguir produciendo a gran escala mientras sostienen que reducen su impacto.
Además, las cadenas de supermercados estadounidenses están muy por detrás de las europeas en cuanto a promoción de las alternativas vegetales. Los comercios europeos suelen tener productos de este tipo de sus propias marcas e invierten en su desarrollo y promoción, mientras que la mayoría de los estadounidenses no tienen estas opciones y solo venden una selección limitada de productos de otras marcas. Tesco, Lidl o Carrefour son algunas de las cadenas que han fijado objetivos de ampliación de sus ventas de alternativas vegetales.
La mayoría de los supermercados analizados se centran en la reducción de las emisiones directas de sus tiendas, como el consumo energético.
Los investigadores concluyen que los supermercados deben intensificar sus acciones frente a la crisis climática, fijar objetivos concretos para reducir sus emisiones de metano, e informar de estas con transparencia. También recomiendan que se establezcan metas de reducción de al menos un 30% del metano para 2030 con respecto a 2020 y que el 60% de las proteínas que comercializan sean vegetales en 2030.
Fuente: Plant Based News.


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