De las adopciones, el 92% son exitosas, según la Fundación Affinity
Un 30% de los perros y gatos en protectoras españolas no son adoptados, lo que se traduce en más de 85000 animales. Así lo señala el último estudio Él nunca lo haría, de la Fundación Affinity. Como punto positivo, el 92% de las adopciones son exitosas.
Los animales de razas consideradas potencialmente peligrosas, con muestras de comportamientos no deseados, enfermedades crónicas o de edad avanzada son los que más tiempo permanecen en las protectoras y refugios sin adoptantes que se fijen en ellos. Si varios de estos factores se dan en un individuo, las probabilidades de adopción se reducen aún más. Sin embargo, «ninguno de estos factores determina el éxito o fracaso de una adopción. Cualquier perro o gato puede integrarse en un hogar», aclara Isabel Buil, directora de la Fundación Affinity.
La entidad recomienda seguir los consejos del personal de las protectoras y de profesionales capaces de guiar a los adoptantes en el proceso de adaptación de los animales. «La mayoría de las dificultades pueden solucionarse y todas pueden experimentar una mejora», apunta Buil. «El éxito de una adopción no tiene nada que ver con la edad o la raza, sino con la manera como afrontamos estos desafíos y nuestro proceso de adaptación a la llegada de un nuevo miembro a la familia«.

La Fundación Affinity también ha querido desmentir que existan perros que son más peligrosos por pertenecer a una raza en concreto. «La raza no garantiza un determinado carácter, sino que el comportamiento de un perro depende más de su socialización, del entorno en el que vive y de la educación proporcionada por la familia».
Además, desmienten el mito de que los animales procedentes de refugios son más propensos a tener problemas de comportamiento. Esto «puede ocurrir con animales de todas las procedencias».
Asimismo, recalcan que la edad o la existencia de una enfermedad no suponen un obstáculo en la creación de un vínculo afectivo, aunque es importante tener en cuenta que los animales mayores o enfermos requieren más cuidados, tiempo y gasto, si bien estas circunstancias pueden producirse igualmente al adquirir la responsabilidad de adoptar a un animal joven que años después va a envejecer o puede enfermar.
Fuente: Animal’s Health.


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