Máquinas de producción: la triste realidad de las cerdas explotadas como reproductoras

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Una investigación de Igualdad Animal en Estados Unidos revela el maltrato extremo en este tipo de granjas

Cerdas atrapadas en jaulas en las que apenas pueden moverse, lechones muertos en el suelo y animales con estereotipias (movimientos repetitivos como consecuencia del estrés). La misma imagen se repite una y otra vez en investigaciones de distintas organizaciones en granjas de todos los países. La última la ha realizado Igualdad Animal en una explotación de cría de cerdos de Kansas (Estados Unidos), vinculada al grupo multinacional Ahold Delhaize, propietario de cadenas de supermercados como Food Lion, Stop & Shop y Giant, entre otras.

La investigación encubierta fue llevada a cabo este invierno, y revela las condiciones que soportan las cerdas explotadas para la cría de lechones, sometidas al encierro sistemático. Durante el período de gestación, unos cuatro meses, las cerdas viven confinadas en pequeñas jaulas en las que no pueden ni siquiera girarse. Después son trasladadas a jaulas de maternidad y tras la lactancia, vuelven a las jaulas de gestación para ser nuevamente inseminadas y repetir el ciclo. A estos animales solo se les permite caminar para pasar de un tipo de encierro a otro o cuando son enviados al matadero por el desgaste de sus cuerpos. En ese momento, su historia se repite con cerdas más jóvenes que sustituyen a las anteriores.

Las imágenes muestran a una cerda empujando con su hocico a una compañera muerta, otra es disparada delante del resto y muere desangrada y otras son demasiado grandes para las jaulas donde son encerradas y quedan atrapadas bajo las puertas al intentar buscar espacio en el exterior. También se observa a lechones muertos en el suelo, con heridas abiertas y comportamientos fruto del estrés como morder el aire, el metal de las jaulas, golpes constantes contra estas o intentos de treparlas moviendo las piernas en el aire. Algunas cerdas tienen llagas sangrantes causadas por el roce continuo con las barras metálicas de las jaulas. Otras muestran prolapsos debido a sus múltiples embarazos y también viven expuestas a infecciones al estar sobre suelos cubiertos de sus heces.

Fuera de las instalaciones, los activistas grabaron cuerpos de lechones en descomposición, tirados al suelo o amontonados en carretillas como parte del trabajo diario de los empleados.

Unas 3’5 millones de cerdas soportan esta realidad en Estados Unidos, algo similar a pasar meses sin moverse de asiento de un avión. Las empresas del grupo Ahold Delhaize prometieron eliminar este sistema de cría hace casi una década, pero han pospuesto cualquier cambio hasta 2028. A partir de entonces, la prohibición solo se aplicará a algunos productos. En Europa, algunas marcas de Ahold Delhaize han eliminado las jaulas de gestación, pero en Estados Unidos sigue reinando el confinamiento extremo.

En estas condiciones, los nacimientos prematuros de lechones son frecuentes. Muchos de ellos mueren menos de una hora después de nacer. Sus madres, tratadas como máquinas de producción, ni siquiera pueden alcanzarlos o verlos.

One response to “Máquinas de producción: la triste realidad de las cerdas explotadas como reproductoras”

  1. […] la mayor parte de la actual resistencia antimicrobiana, mutilados sin anestesia, mientras la cerdas reproductoras pasan su vida entera en una jaula, siendo violadas (inseminadas) sistemáticamente para […]

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