En marzo de 2023, el Congreso dio luz verde a la Ley de Bienestar Animal. Dos años después, seguimos esperando reglamentos que permitan su aplicación efectiva, así como esperamos una ley de grandes simios que ya debería haberse aprobado, como contempla dicha normativa.
Es comprensible y lógico que los aspectos de la Ley de Bienestar Animal que no han sido reglamentados no se estén cumpliendo, pero es triste, bochornoso y decepcionante que algunos aspectos que sí entraron en vigor desde la publicación de la ley en el BOE tampoco se estén cumpliendo. El caso más visible es el de las colonias felinas.
La Ley de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales es todo un avance en lo que respecta al cuidado de los gatos comunitarios. Desde su entrada en vigor, algunos ayuntamientos se han puesto las pilas y es cierto que han establecido protocolos para la aplicación del método CER donde antes no se hacía. Otras entidades locales, sin embargo, siguen haciendo oídos sordos a esta normativa.
Estamos en plena primavera. Las gatas están teniendo ya a sus camadas en las calles de numerosos municipios de este país, y eso no debería estar pasando. O al menos, no por la dejadez de los ayuntamientos. La aplicación del CER en todos los individuos que componen una colonia felina puede ser complicada y durar años, por lo que pueden seguir naciendo gatos mientras otros están siendo capturados para su esterilización y posterior retorno, pero es que hay ayuntamientos que ni siquiera están prestando atención a este problema. No han establecido protocolos. No colaboran con las alimentadoras, si las hay. No esterilizan, ni alimentan, ni registran, pero puede que te pongan una multa si tú lo haces y algún vecino se queja, prueba fehaciente de que ni siquiera se han leído la ley y de que no les importan los gatos. Por eso hacen como si esta no existiera.
Y ya de paso, hacen como si los gatos en la calle no sufrieran. «Siempre ha sido así», «no hay fondos» o «hay problemas más importantes de los que preocuparse» son algunas de las frases en las que se escudan quienes, desde las instituciones públicas, desatienden a los animales no humanos. ¿Problemas más importantes, como la tauromaquia? Municipios de toda la geografía española gastan millones de euros en la organización de sus tradicionales festejos taurinos. Pero para la gestión ética de las colonias felinas no hay fondos. En otras palabras, los ayuntamientos derrochan fondos públicos en torturar animales, pero los ahorran si es para garantizar su bienestar y protección, incluso aunque existan subvenciones.
Solo unos minutos tardaron los presidentes de algunas comunidades autónomas en afirmar que restaurarían el Premio Nacional de Tauromaquia después de que el Ministerio de Cultura lo eliminara en mayo de 2024. Pocos días han tardado también ciertas comunidades autónomas en establecer cupos para la caza de lobos después de su salida del LESPRE al norte del Duero. Dos años llevan esperando los gatos en las calles, a pesar de que el método CER beneficia a las personas, a la fauna salvaje y a los propios gatos, por supuesto, mientras la caza y la tauromaquia interesan a una minoría. ¿Cuánto tiempo más van a esperar los gatos?


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