Representantes de varias comunidades autónomas abren la puerta a destinar recursos a la creación de otros galardones
Este 2024 no habrá Premio Nacional de Tauromaquia, después de que el Ministerio de Cultura haya decidido eliminarlo, alegando que «las tradiciones evolucionan y ahora hay una mayoría social en contra del maltrato animal».
Ahora Cultura lanzará una consulta pública que dará paso a la orden ministerial donde se comunicará la eliminación definitiva del galardón, creado en 2011 durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, aunque se entregó por primera vez en 2013. Una década después, el premio desaparece.
Tras hacerse pública la noticia este viernes, las reacciones no han tardado en llegar. «No está cumpliendo sus obligaciones», ha afirmado el presidente de la Fundación Toro de Lidia, Victorino Martín, refiriéndose al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, al que también ha acusado de «discriminatorio contra la tauromaquia por motivos ideológicos».
La decisión ha tomado por sorpresa a la Fundación Toro de Lidia, que ha asegurado que estudiará medidas contra esta. «Estaba dentro de lo posible, pero no pensábamos que llegara a tal punto de extremismo», señala Martín.
Reacciones políticas
Tampoco se han hecho esperar las valoraciones de los políticos. Si la eliminación de este premio supone un menor gasto en una actividad cada vez más rechazada, algunos representantes públicas han manifestado su intención de destinar recursos a la creación de otros galardones taurinos.
La Junta de Extremadura se ha mostrado dispuesta a asumir la organización del Premio Nacional de Tauromaquia, una idea a la que se une Vicente Barrera, torero y consejero de Cultura de la Comunidad Valenciana. Al presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, tampoco le ha gustado la noticia y la ha calificado de «broma de mal gusto».
Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha ha anunciado que abordará con el sector taurino la creación de unos premios de tauromaquia con «alcance nacional e internacional». Algo similar ha afirmado el presidente de Aragón, Jorge Azcón, quien propondrá la creación del Premio Nicanor Villalta en la Comunidad.
Por su parte, el consejero de Presidencia de Andalucía, Antonio Sanz, ha argumentado en contra de la medida por ser la tauromaquia un supuesto «pilar económico muy importante del que viven muchas familias», y ha señalado que «los toros son cultura, turismo y economía».
Desde Madrid, el consejero de Cultura, Turismo y Deportes, Mariano de Paco, ha tildado de «lamentable» la decisión del Ministerio de Cultura; mientras que el consejero de Medio Ambiente, Carlos Novillo Piris, la ha calificado de «ataque a una de nuestras tradiciones más arraigadas».
Nada más lejos de la realidad. La tauromaquia genera cada vez más rechazo social y las plazas de toros se vacían mientras la actividad se mantiene gracias a las subvenciones. No todas las reacciones de los políticos han lamentado la decisión. Otras, como Mónica García, ministra de Sanidad, la han aplaudido: «La retirada del Premio Nacional de Tauromaquia es un importante paso hacia una cultura sin sufrimiento, a la altura de un país que avanza como España. No se puede premiar el maltrato animal».
Desde Sumar, califican la decisión como «una medida que nace de la voz ciudadana y que marca el camino para un gran cambio social».


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