Los ataques a animales en ganaderías extensivas no han aumentado por la inclusión del cánido en el LESPRE
El Gobierno de La Rioja ha presentado un anteproyecto de modificación de la Ley de Biodiversidad y Patrimonio Natural, por el que se elimina la protección autonómica del lobo ibérico, bajo la excusa de que la especie está «sobreprotegida» en la Comunidad. Al mismo tiempo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha instado al Gobierno a autorizar la caza de lobos en defensa de los intereses de los ganaderos y situando a estos animales como responsables del abandono del mundo rural. No son buenos tiempos para la especie, a la que también ha declarado la guerra la mayoría gobernante en la Unión Europea, lo que pone en peligro su conservación.
Tanto organizaciones animalistas como ecologistas han lamentado la decisión del Gobierno riojano, que califican como un retroceso sin evidencia científica, al igual que la autorización en la Comunidad del glifosato, herbicida calificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como «probablemente cancerígeno» y también tóxico para los ecosistemas. La Rioja fue pionera en la prohibición de este compuesto.
El lobo seguirá estando protegido tanto en La Rioja como en el resto del Estado español, mientras siga formando parte del Listado de Especies Silvestres de Protección Especial (LESPRE). Su caza, por tanto, no estará permitida, aunque en caso de que el Gobierno sacara a la especie del listado, los cazadores riojanos dejarían de tener impedimentos legales para abatir lobos. Las propias autoridades riojanas han manifestado su intención de que sean los ganaderos quienes gestionen al lobo, en una dejación de sus competencias.
Desde su inclusión en el LESPRE, las poblaciones de lobos se han ido recuperando, aunque todavía están muy lejos de las cifras de décadas atrás, cuando su presencia se observaba en prácticamente la totalidad de la Península Ibérica. La Rioja, en la actualidad, es un territorio clave para que continúe la tendencia positiva, ya que permite el intercambio genético entre individuos ibéricos y europeos.
Otras comunidades gobernadas por la derecha también mantienen su particular cruzada con el lobo. Durante la presentación del nuevo Premio Nacional de Tauromaquia, recuperado por estas comunidades solo unos meses después de su eliminación por parte del Ministerio de Cultura, Isabel Díaz Ayuso hizo un claro alegato a favor de la caza de lobos, en una supuesta defensa de los ganaderos que sufren las consecuencias económicas de los ataques de estos depredadores.
Sin embargo, ni todos los ataques en los que se pone como responsable al lobo son protagonizados por este cánido ni la caza reduce el número de ataques. Desde 2019, antes de la prohibición de la caza de lobos, hasta la actualidad, el número de ataques registrados se mantiene estable, es decir, no han aumentado porque la especie haya sido incluida en el LESPRE.
Furtivismo
Los lobos, pese a estar todavía protegidos, siguen siendo perseguidos furtivamente. Recientemente, dos cadáveres de estos animales aparecían colgadas de un cartel que señalizaba el Parque Natural de Ponga (Asturias). WWF ha llevado el caso ante la Fiscalía de Medio Ambiente y pide una investigación exhaustiva, después de que en la última década se haya producido «una quincena de crímenes contra la fauna similares sin una sola condena«.
También en Ponga hace dos años dos cabezas de lobo aparecieron en las escaleras del Ayuntamiento antes de una reunión del Gobierno regional. WWF califica estos hechos como «prácticas mafiosas con las que se pretende chantajear a toda la sociedad«.
Lejos de reprobar la acción, el Gobierno asturiano la ha aprovechado para reclamar que se desproteja a la especie y se autorice de nuevo la caza. El Gobierno ha señalado un repunte del furtivismo contra el lobo y otras especies, pero estas prácticas ya se daban antes de la protección de la especie. Entre 2017 y 2022, un 14% de los lobos marcados con collares GPS en Asturias aparecieron muertos por el uso de trampas o disparos ilegales. El Gobierno es el principal responsable de la persecución del furtivismo y de destinar medios y recursos para ello.
Censos
Otro Gobierno que está ejerciendo presión para que el lobo quede desprotegido es el de Castilla y León, que justifica la caza de la especie por haberse recuperado, pese a que el crecimiento anual es menor al 1% y tan solo se contabilizan 193 manadas en la que es la Comunidad más extensa de España. PACMA ha denunciado que la empresa que realizó el último censo de la especie en la Comunidad ha cobrado dos millones de euros en contratos públicos desde 2018 y ha calificado la acción de la Junta como una «campaña de desinformación«.
El censo ha sido realizado en época reproductiva y contabiliza grupos con cachorros, pese a que la mayoría de ellos no superan el primer año de vida. También se han incluido en los datos manadas de zonas limítrofes con otras comunidades autónomas o con Portugal, y no se han descontado los individuos muertos o manadas completas desaparecidas por el furtivismo.
La empresa encargada del estudio ha sido la Consultora de Recursos Naturales S.L., dirigida por Mario Sáenz de Buruaga, biólogo estrechamente vinculado con el sector cinegético. «Es escandaloso que los datos que justifican la posible desprotección del lobo provengan de una empresa que trabaja directamente para el interés de la Junta y cuyo director tiene una tendencia histórica a favorecer la caza», ha expresado Yolanda Morales, portavoz de PACMA.
The Wolf Within
La situación del lobo es preocupante en toda Europa, donde las autoridades están priorizando los intereses del lobby ganadero sobre la conservación de la especie, su papel sobre los ecosistemas y la evidencia científica que apunta a la necesidad de protegerla.
Recientemente, se ha estrenado en WaterBear un nuevo documental llamado The Wolf Within, que explora el equilibrio y la convivencia entre los lobos y las personas en el continente europeo y aborda la importancia de la conservación y protección de estos depredadores para la buena salud de los ecosistemas, la biodiversidad y las generaciones futuras.


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