Las vacas alimentadas con pasto crecen más despacio y producen menos carne
La cría de bóvidos en régimen extensivo y alimentados con pasto no implica un menor impacto medioambiental que el sistema intensivo, a pesar de que a menudo se promociona como una mejor opción para el cuidado del planeta en base a la absorción de carbono del suelo vinculada al pastoreo. Así lo revela un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Los autores señalan que las vacas criadas en granjas extensivas, incluso en los casos más optimistas, producen tantas emisiones o más que las que viven confinadas en instalaciones industriales.
El estudio analizó las emisiones generadas en granjas extensivas teniendo en cuenta las diferencias entre su alimentación (pasto) y la de la ganadería intensiva (pienso), y comparando esto con el rendimiento cárnico. Los resultados muestran que las vacas alimentadas con pasto crecen más lentamente y producen menos carne, por lo que tienen que criarse más para producir la misma cantidad de alimento que las explotaciones intensivas. Esto se traduce en más emisiones por kilo de proteína.
En concreto, incluso el sistema extensivo más eficiente produce entre un 10% y un 25% más de emisiones por kilo de proteína que la carne de vacuno industrial, y entre tres y 40 veces más que otros tipos de proteína, tanto animales como vegetales. Estas últimas se convierten en las más eficientes a nivel medioambiental, y también en las más éticas en cuanto a forma de producción.
El director del estudio, el catedrático Gidon Eshel, ha mostrado una opinión firme al respecto: «Cuesta imaginar una situación en la que resulte medioambientalmente beneficioso criar vacas para producción de carne». La carne de vacuno sigue siendo el alimento que más recursos consume por gramo de proteína.
Este no es el primer estudio que llega a esta conclusión. Ya en 2023, otra investigación publicada en Plos One, señaló que incluso teniendo en cuenta el potencial de absorción de carbono vinculado al pastoreo, las vacas alimentadas con pasto producenun 20% más de emisiones que las criadas en sistemas intensivos y su huella de carbono es un 42% mayor si se incluye el uso de la tierra, puesto que las explotaciones extensivas requieren más espacios y más recursos, lo que suele relacionarse con la deforestación y la pérdida de biodiversidad.
Fuente: Vegan FTA.


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