El sector ganadero lamenta el apagón mientras elude el sufrimiento animal

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Millones de animales podrían haber agonizado en mataderos antes y durante la matanza

El pasado lunes, 28 de abril, la Península Ibérica quedó sumida en la oscuridad tras un apagón masivo que comenzó alrededor de las 12:30 y se alargó durante horas. Este hecho no solo alteró la rutina de millones de personas que se vieron envueltas en un caos inesperado, sino que también provocó pérdidas en negocios de diversa índole, entre ellos la ganadería. El sector no ha tardado en lamentar el apagón y aprovecharlo para reclamar ayudas económicas, pero ha eludido cualquier referencia al sufrimiento animal ya característico de las granjas, que se vio agravado como consecuencia de la falta de electricidad. Tampoco los medios de comunicación han tratado este asunto con la importancia que merece.

Millones de animales explotados en granjas lácteas, avícolas o porcinas y en mataderos se vieron afectados por el apagón. En los mataderos, el sufrimiento de incontables animales podrían haberse visto aumentado durante la matanza, en el aturdimiento, degüelle o en su camino a la muerte. El sector ganadero solo ha aludido a las pérdidas por los retrasos en las cargas de animales en camiones con destino al matadero, o de su carne con destino a los distribuidores.

En Zaragoza, 25000 pollos murieron asfixiados por haber dejado de funcionar el sistema de ventilación. Pese a que los ganaderos han reclamado ayudas a las administraciones, otras muchas granjas cuentan con generadores o grupos electrógenos que les permitieron funcionar con normalidad.

Una industria mecanizada

Aunque existe la creencia de que los animales considerados de granja se crían al aire libre ajenos a lo que sucede en el mundo, la ganadería es una industria mecanizada. El sector lácteo depende de la electricidad para el uso de las máquinas ordeñadoras y la refrigeración de la leche que las vacas, ovejas y cabras segregan para alimentar a sus crías, mientras que las granjas de gallinas realizan un uso abusivo de la electricidad para la iluminación artificial que intensifica la producción de huevos en las naves donde las aves se mantienen hacinadas en jaulas, si bien suelen estar preparadas con grupos electrógenos para este tipo de situaciones.

El sector lácteo se ha limitado a lamentar la pérdida de miles de litros de leche no ordeñada o echada a perder por no haber podido refrigerarse, lo que se traduce en pérdida de beneficio económico.

Algunas granjas se quedaron sin suministro de agua, lo que ha provocado estrés hídrico en los animales explotados. También quedó paralizada la fabricación de pienso para estos, mientras los ganaderos recuerdan que tuvieron que incrementar las labores de vigilancia ante la posibilidad de robo por la caída de los sistemas de alarma.

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