Unas dolorosas imágenes sobre unos ensayos con gatos desataron una respuesta popular masiva
La Marina estadounidense ha anunciado oficialmente la prohibición de todos los experimentos con perros y gatos, tras años de presión que ha llegado desde las organizaciones en defensa de los animales hasta los propios veteranos. La decisión marca el final de un doloroso capítulo de maltrato animal financiado por el Gobierno con dinero público, que todavía no se ha cerrado en otras instituciones.
La medida llega tan solo diez días después de que la coalición White Coat Waste Project (WCW), que trabaja por la eliminación de la investigación con animales financiada por el Gobierno, lograra el cierre de un laboratorio financiado por la Marina que sometía a gatos a crueles ensayos de electroshock, dentro de pruebas relacionadas con el estreñimiento o la disfunción eréctil.
WCW expuso por primera vez estas prácticas a la población, y la noticia llegó a los titulares de medios de comunicación internacionales. Las imágenes movilizaron una respuesta popular masiva.
Anthony Bellotti, presidente y fundador de WCW, ha definido este momento como «decisivo en el movimiento para poner fin a la experimentación con animales». Para Bellotti, «los perros y gatos son familia. Durante demasiado tiempo, fueron maltratados en laboratorios gubernamentales secretos. Esa era está terminando».
Algunos miembros de WCW han adoptado animales supervivientes de laboratorios como este, por lo que para muchos de ellos esta lucha es una cuestión personal y entienden como un hito que la Marina no vuelva a financiar la experimentación en perros y gatos.
Otros animales sintientes como los perros y gatos con los que convivimos, sin embargo, siguen siendo torturados en laboratorios. Es el caso de primates, peces, conejos o roedores, en investigaciones que no solo son innecesarias para el avance del conocimiento, sino que cuentan con alternativas éticas que no implican el uso de animales y que resultan más eficientes y precisas. Alrededor de la experimentación animal se mueve un negocio del que participan granjas y criaderos a los que no beneficia la promoción de esas alternativas éticas.


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