Las guerras reducen la diversidad de cultivos en los países donde tienen lugar
La pérdida de hábitats y la crisis climática no son las únicas amenazas de origen humano que afectan a los insectos polinizadores, como las abejas, y con ello al conjunto de las especies que habitan el planeta. Un estudio ha identificado otros peligros relacionados con la actividad humana con impacto negativo en estos animales, como la contaminación, los microplásticos y los propios conflictos bélicos. Los tres factores plantean riesgos significativos para la supervivencia de los polinizadores en las próximas décadas.
El informe ha sido elaborado por científicos de la Universidad de Reading (Inglaterra), e identifica hasta doce peligros emergentes para los polinizadores, entre los que también se encuentran la iluminación artificial que altera sus patrones de alimentación, y los antibióticos que impactan en los ecosistemas debido a su uso en la ganadería.
Los investigadores analizaron 315 colonias de abejas de toda Europa y encontraron materiales sintéticos como plásticos en la mayoría de sus colmenas, lo que pone de relieve la omnipresencia de este tipo de materiales contaminantes en todo el entorno natural.
Los polinizadores son vitales para el mantenimiento de los ecosistemas y la producción de alimentos. En definitiva, lo son para la vida en la Tierra. Casi el 90% de las plantas con flores y más de tres cuartas partes de los cultivos básicos en el mundo dependen de estos animales. Sin embargo, sus poblaciones ya han experimentado graves descensos y algunas especies de abejas se encuentran en peligro de extinción debido a la actividad humana.
Cómo impactan las guerras en los polinizadores
El informe advierte de que las guerras obligan a los países a reducir la diversidad de cultivos y privan con ello a los polinizadores de valiosas fuentes de alimento. En estos conflictos bélicos también se destruyen hábitats enteros en los lugares donde suceden, incluyendo zonas de nidificación y alimento; y se contamina el agua y el suelo.
Por su parte, la iluminación artificial ha reducido las visitas nocturnas de los polinizadores a las flores en un 62%, lo que limita considerablemente su actividad beneficiosa para los ecosistemas. Además, los pesticidas, antibióticos y otros productos químicos debilitan su salud.
«No se trata sólo de un problema de conservación. Los polinizadores son fundamentales para nuestros sistemas alimentarios, la resistencia al cambio climático y la seguridad económica. Proteger a los polinizadores significa protegernos a nosotros mismos», señala Simon Potts, autor principal del estudio, titulado «Amenazas emergentes y oportunidades para la conservación de los polinizadores mundiales».
Los microplásticos, por su parte, pueden ser tóxicos para estos animales e interferir en su desarrollo. Estudios han descubierto que estos pueden dañar los órganos de las abejas, perjudicar su aprendizaje y capacidad memorística y alterar su polinización. Se ha observado que algunas utilizan trozos de plástico en sus colmenas, lo que ha suscitado preocupaciones por la salud de estos insectos a largo plazo y la estabilidad de los sistemas alimentarios.
Los investigadores sugieren reformas políticas y mejoras del hábitat para mitigar estos riesgos crecientes, y subrayan que tanto la acción pública como la privada son esenciales para la conservación de los polinizadores y la salvaguarda de la seguridad alimentaria.
Imagen de cabecera: generada con Inteligencia Artificial.
Fuente: Vegan FTA.


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