Las grandes empresas lácteas son incapaces de abordar el problema del metano

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20 líderes del sector suspenden por la falta de objetivos, de planes de acción y de transparencia

Las grandes empresas lácteas son incapaces de abordar sus emisiones de metano. Así lo concluye un nuevo informe de Changing Markets Foundation, que ha evaluado una veintena de marcas líderes del sector y las principales cadenas de café. El estudio pone de manifiesto una falta generalizada de objetivos claros de reducción de las emisiones, de planes creíbles y de transparencia.

El metano es un gas de efecto invernadero 80 veces más potente que el dióxido de carbono en el calentamiento global. La ganadería es la principal fuente de emisiones de metano provocadas por la actividad humana, y solo la producción de lácteos es responsable de alrededor del 8% de las emisiones.

El estudio analiza grandes empresas, que en conjunto genera unos ingresos anuales de 420000 millones de dólares y dominan los mercados europeo y norteamericano. La mayoría no se plantea reducir sus ventas ni ha establecido objetivos significativos específicos acerca del metano. Solo dos empresas, Nestlé y Danone, declaran haber reducido sus emisiones de este gas de efecto invernadero.

Otras seis empresas (Arla, Danone, DMK, General Mills, Bel y Saputo) realizan un seguimiento directo de sus emisiones de metano, pero solo cuatro de ellas hacen públicos los datos.

Casi todas las compañías (18 de 20) son puntuadas con una nota menor a 50 de 100 en el informe. Danone encabeza la lista con 59/100. El gigante francés ha establecido un objetivo claro sobre el metano y un plan para alcanzarlo. Le sigue la estadounidense General Millls, con 53’5/100 puntos, por haber publicado un objetivo y planes climáticos, pero no específicos para el metano. En el tercer puesto, empatan Nestlé y Arla Foods, cada una con 49 puntos.

Nestlé es la única de las entidades analizadas que apoya explícitamente la reducción del consumo de lácteos, si bien la compañía ha sido acusada en reiteradas ocasiones de greenwashing y de violaciones de los derechos humanos. Nestlé es, además, el principal accionista de la empresa israelí Osem, que opera en la Palestina ocupada y ha apoyado abiertamente al ejército israelí.

«La ausencia casi total de objetivos específicos sobre el metano y de planes de acción creíbles envía una señal clara: las empresas hacen la vista gorda ante las emisiones de uno de los motores más potentes y solucionables del calentamiento global», señala Nusa Urbancic, directora ejecutiva de Changing Makers Foundation.

Fuente: Vegan FTA.

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