We The Free fomenta la empatía hacia los animales en la infancia en Valencia

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Niños y niñas participaron en una actividad organizada por el grupo antiespecista en el barrio de San Isidro

El colectivo We The Free llevó a cabo un taller de máscaras y otras actividades infantiles para fomentar la empatía hacia los animales en la infancia el pasado fin de semana. El acto tuvo lugar en el parque principal del barrio de San Isidro de Valencia.

Niños y niñas dieron forma a máscaras de animales que serán utilizadas en los actos de la agrupación a pie de calle, en los que muestran distintas realidades de la explotación animal, desde las granjas hasta la pesca, los laboratorios o la industria peletera.

Las actividades buscan fomentar una empatía igualitaria hacia todas las especies animales desde la infancia.

«La pedagogía es muy importante para crear un mundo mejor», afirma Diego Nevado, coordinador de We The Free Valencia. El objetivo de las actividades es que los niños y niñas, «de manera lúdica y divertida, puedan pensar en que todos los animales deberían ser protegidos por igual y no utilizados al antojo de los humanos», lo que también es enormemente beneficioso para combatir la crisis climática.

El colectivo también alude al desconocimiento sobre el comportamiento de los animales considerados de granja: «las vacas son sociales y complejas, los cerdos son tranquilos e inteligentes, las gallinas son sensibles al bienestar de sus congéneres, los peces tienen memoria y pueden recordar situaciones hostiles y las ovejas son pacíficas y pueden captar las señales emocionales de los humanos. «, explican.

El grupo, además, recuerda que la alimentación cien por cien vegetal es posible desde la infancia, y está avalada por la Asociación Española de Pediatría, así como numerosas organizaciones internacionales. De igual manera, We The Free lamenta la normalización en la infancia de las visitas a zoos, granjas escuela, acuarios y centros similares.

«La empatía, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, reside en las llamadas neuronas espejo, de manera que cuando percibimos el dolor ajeno, se ponen en marcha los mismos mecanismos fisiológicos que cuando sufrimos el propio. Esta es una capacidad innata que se puede trabajar y desarrollar como el lenguaje o el cálculo. En consecuencia, la infancia es una etapa clave para aprender la inteligencia emocional, así como la importancia de la solidaridad y del apoyo mutuo«, explica la bióloga Rosa Más.

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