Las empresas disponen de dos años como período de adaptación a la nueva normativa, ya en vigor
Suiza ya obliga a informar sobre el maltrato animal en el etiquetado de los productos cárnicos. La medida, que ha entrado en vigor el pasado 1 de julio, obliga a señalar si la producción de alimentos de origen animal han conllevado prácticas dolorosas realizadas sin anestesia.
Entre estas prácticas se encuentran la castración o el corte de dientes y colas en cerditos bebés sin anestesia, el descornado en bóvidos, el corte del pico en las aves o la alimentación forzada en patos y ocas para la producción de foie gras. Esta última ya está prohibida en Suiza, pero sigue importándose foie gras de otros países en los que sí tiene lugar, a los que también afectará la nueva normativa.
Esta medida pionera se enfoca en la aportación de información al consumidor sobre el sufrimiento animal, y podría llevar a los productores a prescindir de ciertas prácticas, en un país en el que el 60% del sector alimentario no cumple con la normativa vigente sobre etiquetado.
La normativa se aplicará tanto a los productos suizos como a los importados que se vendan en supermercados, tiendas, restaurantes u otros establecimientos, si bien las empresas dispondrán de un período de transición de dos años. También se contempla el refuerzo de los controles sobre el cumplimiento de la normativa.
Asimismo, se prohíbe también la importación de pieles obtenidas mediante métodos como trampas o cepos.
Ya en 2023, el Gobierno de Suiza lanzó una estrategia que proponía una reducción del consumo de carne, pero la medida actual por primera vez se centra en el sufrimiento animal sin ninguna otra motivación añadida. El país, además, sometió la prohibición de la ganadería extensiva a referéndum en el año 2022, sin éxito.


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