Estos animales son explotados por su carne, su piel y más recientemente, como «mascotas»
El Ministerio de Ambiente de Colombia ha anunciado que dejará de permitir la caza comercial de capibaras o chigüiros, semanas después de publicar un comunicado que defendía las cacerías para «aprovechamiento» con cupos de individuos y que posteriormente fue eliminado y desmentido. El comunicado llevó a la indignación social y a denuncias públicas sobre las que se han pronunciado los propios congresistas. También se ha llegado a convocar una manifestación en defensa de la especie. El anuncio ha sido aplaudido, pero preocupa la continuidad de los criaderos legales de estos animales.
Estos criaderos operan con fines comerciales, principalmente para consumo humano o para la venta de pieles. «Nos mantenemos en pie de lucha no solo contra la caza en estado silvestre, sino también contra los sistemas de explotación legal que reducen a estos animales a simples productos de mercado», sostiene Derly Florz, directora de AnimaNaturalis en Colombia. «No podemos permitir que la presión de algunos sectores económicos prevalezca sobre el respeto por la vida silvestre. La dignidad del chigüiro no se negocia», agrega.
También ha aflorado el comercio ilegal de carne de capibara en zonas como los Llanos Orientales o Bogotá. La ministra de Ambiente, Lena Estrada, ha pedido ampliar los controles sobre esta actividad. «Sin embargo, la persistencia de criaderos legales mantiene la puerta abierta a la normalización de su consumo, alimentando el mercado, incluso desde la supuesta legalidad», puntualizan desde AnimaNaturalis.
La organización aplaude el pronunciamiento del Ministerio de Ambiente, pero critica las contradicciones de las comunicaciones oficiales, la falta de transparencia en los procesos normativos y la existencia de criaderos que obligan a mantener activa la vigilancia ciudadana. Además, pide que se revise el modelo de zoocría aplicada a esta y otras especies para excluirlas de la explotación y promover un enfoque ético, respetuoso y coherente con su categoría de seres sintientes.
La capibara es el roedor más grande del mundo y una especie clave en los ecosistemas de la Orinoquía colombiana. Habita en zonas de agua dulce, como ríos o humedales, en grupos familiares cuyos miembros cooperan en el cuidado de las crías y en la defensa frente a los depredadores. Su carácter sociable y tranquilo ha llevado a estos animales a popularizarse en Internet, lo que los ha sumado una amenaza más para la especie al desatar el deseo de adquirirlos como animales de compañía, con serios problemas para su bienestar.


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