El 20% de los británicos consideran que comprar un cachorro importado equivale a «rescatarlo»

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Dos estudios revelan el desconocimiento de la sociedad sobre la importación de perros

La sociedad británica no es consciente de los riesgos de la importación de cachorros para su venta, y un 20% de las personas cree que comprar un cachorro equivale a «rescatarlo«. Así lo revelan dos nuevos estudios del Royal Veterinary College (RVC), que alertan del peligro de enfermedades como la leishmania, la brucelosis, e incluso la rabia en este mercado. A ello se suman los problemas de bienestar animal, tanto para los cachorros como para sus progenitores, y el comercio ilegal. Los investigadores destacan la necesidad de una mayor educación en la población y cambios en las políticas.

Los riesgos se ven agravados por la elevada y continua demanda de cachorros en Reino Unido, que actualmente afecta a 950000 perros al año. Se cree que solo el 20% procede de criadores nacionales registrados, aunque ello no garantiza ni su bienestar ni que los animales estén libres de problemas de salud.

La alta demanda fomenta la importación ilegal de cachorros, que se posiciona como el tercer delito más lucrativo de la Unión Europea. Las condiciones en las que se crían estos animales y las propias características de las razas criadas, seleccionadas genéticamente, aumentan el riesgo de que presenten problemas de salud o enfermedades que pueden afectar tanto a perros como a humanos. Los investigadores señalan que «esto es preocupante», dado que la Oficina Nacional de Auditoría acaba de publicar un informe en el que «destacó importantes deficiencias en la preparación del Reino Unido ante brotes de enfermedades animales».

Actualmente, se encuentra en tramitación en el país un proyecto de ley de bienestar animal sobre la importación de perros, gatos y hurones, que aspira a combatir el comercio ilegal, prohibirá la importación de cachorros menores de seis meses, de animales en estado avanzado de gestación y de perros sometidos a mutilaciones de orejas o cola.

Los investigadores consideran que estas medidas legales deben ir acompañadas de iniciativas de educación pública para que la sociedad comprenda los riesgos y las responsabilidades que conlleva la compra de animales.

Desconocimiento

Uno de los estudios del RVC encuestó a más de 7000 residentes en Reino Unido, la mayoría tutores de perros, para evaluar su conocimiento sobre los requisitos legales para la importación de cachorros, los riesgos de enfermedades asociados al traslado transfronterizo de animales y los pasaportes para estos en la Unión Europea.

Los resultados revelaron una importante falta de conocimiento, como confusión sobre los métodos de transporte, la edad legal para la importación o enfermedades como la rabia o la leishmania.

Solo el 30% de los encuestados sabía que los pasaportes para animales de familia de la Unión Europea ya no se pueden emitir en Reino Unido, tras el Brexit. Un 13%, además, pensaba incorrectamente que un pasaporte europeo significa que un cachorro ha sido examinado para detectar enfermedades infecciosas.

Más del 50% no estaba seguro de que un cachorro de ocho semanas nacido en la Unión Europea no puede ser transportado legalmente, ya que la edad mínima es de 15 semanas.

Asimismo, casi un 1% de los encuestados no había oído hablar de la rabia, y el 35% declaró no estar seguro de haber escuchado sobre la brucelosis, si bien un 89% y un 56%, respectivamente, sabía que ambas enfermedades pueden afectar tanto a los perros como a los seres humanos.

¿Un rescate?

El segundo estudio analizó las actitudes y percepciones de las personas sobre los riesgos o posibles beneficios del transporte de cachorros desde Rumanía a Reino Unido para su venta. Se escogió Rumanía por ser uno de los países de procedencia más comunes de los perros que se venden en territorio británico. Participaron 4000 personas.

Preocupa que más del 20% de los participantes señaló que comprar un cachorro importado era equivalente a «rescatarlo» y podía hacer que el comprador se sintiera bien por ello, a pesar de estar contribuyendo a un mercado sin ética que fomenta la explotación animal.

El 70% de los encuestados consideró que no había diferencias entre comprar un cachorro criado en Rumanía o criado en Reino Unido. Un 40%, sin embargo, reconoció que la tenencia de un cachorro importado puede ser más difícil que la de uno procedente de un criadero nacional. Menos del 20% tuvo en cuenta los riesgos de enfermedades.

Entre quienes reconocieron la existencia de riesgos, un 65% identificó uno solo. La mitad mencionó el impacto del viaje a través de Europa y solo un 2% señaló que un cachorro importado podría terminar en un hogar inadecuado en Reino Unido.

Fuente: Animal’s Health.

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