El hombre, natural de Texas, era un millonario dentro del negocio de la ganadería
Un cazador de trofeos ha muerto en Sudáfrica tras el ataque de un búfalo, mientras se encontraba en un viaje de caza. Se trata de Asher Watkins, un millonario de 53 años procedente de Texas (Estados Unidos), que se dedicaba a la venta de ranchos para la actividad ganadera. Los hechos han tenido lugar en la provincia sudafricana de Limpopo, mientras el cazador rastreaba a los búfalos para abatir a alguno de ellos.
Varias organizaciones en defensa de los animales, como PETA, entre otras, han lamentado la muerte del estadounidense, pero recuerdan que en animal solo se estaba defendiendo y que las verdaderas víctimas de la caza en cualquiera de sus modalidades son los animales. También piden que se fomente el turismo basado en la conservación de las especies, y no los viajes de caza reducidos a una élite social, que además, repercuten negativamente tanto en los individuos como en el conjunto de los ecosistemas y las comunidades locales.
Cazadores de países occidentales pueden llegar a pagar altas sumas de dinero por abatir animales en África, posar junto a sus cuerpos sin vida y las escopetas que los mataron en fotografías y llevarse sus cabezas como trofeos, en una actividad que se ha convertido en un negocio que trata de lavar su imagen alegando que cumple una función de «conservación». Sin embargo, esta es una de las grandes amenazas que enfrentan numerosas especies en el continente africano y que ponen en peligro su supervivencia.
La mayoría de los animales no logran salvarse como el búfalo de Limpopo, sino que acaban abatidos por cazadores que se esconden mientras sus víctimas descansan o se mueven plácidamente por su área habitual. Otras veces son atraídas con cebos, como ocurrió recientemente con el león Blondie en Zimbabue, que formaba parte de un estudio y era monitoreado por investigadores; o el león Cecil diez años atrás.


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