La mayoría de los encuestados pertenecen a grupos en los que ya se ha implementado alguna medida ética
La mayoría de las personas miembros de comunidades cercanas al Parque Nacional Kruger (Sudáfrica) prefieren obtener ingresos a través de iniciativas respetuosas con los animales salvajes en lugar de la caza de trofeos, una actividad cuyos defensores a menudo sostienen que es económicamente beneficiosa para los habitantes locales, si bien la mayor parte de este beneficio económico se queda en una minoría. Además, esta actividad es letal para cientos de animales y sus ecosistemas, y no resulta efectiva como método de conservación.
Así lo revela un estudio que ha tenido en cuenta la opinión de doce comunidades sudafricanas en más de 1550 hogares situados en los alrededores del parque. Los autores se propusieron averiguar lo que piensa la población local, dado el aumento de la presión para poner fin a la caza de trofeos, una industria que a menudo se define a sí misma como generadora de ingresos para las comunidades.
Más del 80% de los encuestados apoya hasta diez opciones de generación de ingresos alternativas a la caza, y el mismo porcentaje forma parte de comunidades que ya han implementado hasta cuatro de ellas. Además, entre el 77% y el 81% define la experiencia como «buena» o «muy buena».
Entre estas opciones se encuentran una tasa turística destinada a la protección de los leones, créditos por fauna silvestre, turismo artesanal comunitario, huertos comunitarios, ventas y turismo online, arrendamiento de tierras, gestión común de los recursos naturales y otras fuentes de ingresos no relacionadas con el ecoturismo.
«Existe una gran oportunidad para alinear la conservación y el desarrollo comunitario, sin depender de la caza de trofeos», han señalado los autores del estudio, que también desmienten el discurso de la caza como solución única a la sobrepoblación de animales. «Cuando sea necesario gestionar las poblaciones de fauna silvestre, se podría reubicar a ciertos animales», agregan.
Los investigadores también destacan que los encuestados más afines a la búsqueda de alternativas a la caza eran los que más comúnmente se definieron como «más felices» o vivían en hogares más pequeños, lo que sugiere que poner fin a la caza también puede repercutir en una mejora de la calidad de vida de la población.
Actualmente, el Gobierno de Sudáfrica está revisando sus políticas sobre la fauna silvestre. El estudio «ofrece una oportunidad para replantearse cómo se financia la conservación y para situar alternativas éticas y basadas en la comunidad en el centro de esa visión», apuntan los investigadores.


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