La protesta dará comienzo a partir de las 17:30 horas frente al Centro Social del municipio
Manifestantes contra la tauromaquia recorrerán las calles del municipio de Casas Ibáñez (Albacete) el próximo 28 de agosto, para «denunciar el sufrimiento que padecen los toros en las corridas, todavía celebradas bajo el amparo de una tradición que cada vez más ciudadanos rechazan«, señalan desde la Asociación Casas Ibáñez contra la Tortura Animal, entidad convocante.
La manifestación dará comienzo a partir de las 17:30 horas de la tarde frente al Centro Social (Plaza Constitución, 9). Desde este punto, el recorrido se dirigirá hacia la plaza de toros del municipio, donde concluirá con la lectura de un manifiesto.
La asociación antitaurina quiere denunciar «el uso del maltrato animal como forma de entretenimiento», y expresa que «durante las corridas, los toros son sometidos a heridas múltiples, agotamiento extremo y muerte lenta. Estos actos de violencia, financiados con dinero público, son incompatibles con una sociedad que avanza hacia el respeto a todos los seres vivos».
Los convocantes también denuncian la presencia de menores en las plazas de toros. «Su exposición a este tipo de espectáculos contribuye a normalizar la violencia y perpetuar una educación basada en el sufrimiento animal como forma de ocio», apuntan.

La Asociación Casas Ibáñez contra la Tortura Animal recalca que la protesta está abierta a personas de todas las edades, y ha querido compartir un fragmento del manifiesto que se leerá el próximo 28 de agosto.
Alzamos la voz desde Casas Ibáñez, no por odio, sino por justicia. Porque no podemos seguir callando ante una barbarie que se disfraza de tradición.
Matar a un toro lentamente, lancearlo, clavarle banderillas, marearlo hasta la muerte… No es cultura. Es tortura. Es violencia institucionalizada con aplausos.
Y para colmo, lo pagamos entre todas y todos. Dinero público que debería ir a educación, sanidad, deporte, bienestar animal… se destina a perpetuar el sufrimiento de un ser vivo.
La plaza de toros no tiene por qué ser una plaza de muerte. Puede ser una plaza viva. Un espacio para conciertos, teatro, ferias, actividades infantiles, deporte, cultura de verdad.
Espacios públicos, con alma, no con sangre.


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