El tiempo corre en contra de los 14 cetáceos atrapados en Marineland

,

El activista Ric O’Barry lamenta que se posicione al activismo como responsable del estado de los doce delfines y las dos orcas

Doce delfines y dos orcas permanecen atrapados en el parque Marineland de Antibes (Francia), que cerró sus puertas a principios de 2025 tras percibir la falta de rentabilidad ante la futura prohibición de los espectáculos con cetáceos en el país. El cierre fue una victoria para el activismo por los derechos de los animales y para quienes durante años protestaron frente a las puertas del parque. Desde la organización Dolphin Project, Ric O’Barry los define como «la razón por la que el espectáculo ha terminado», pero cuyas voces «se quedan fuera de la conversación».

O’Barry, ex entrenador de delfines que ha dedicado buena parte de su vida a luchar contra el negocio del que un día formó parte, lamenta que esta y otras organizaciones en defensa de los animales estén siendo acusadas del estado en el que se encuentran los cetáceos que permanecen en Marineland y de no hacer nada al respecto, «como si de alguna manera fuera nuestra responsabilidad limpiar el desastre dejado por las corporaciones multimillonarias y sus agencias cómplices«, señala.

El activista achaca la responsabilidad sobre estos animales a Marineland y las autoridades: «Ellos crearon, sancionaron y se beneficiaron de un sistema basado en la captura, la cría en cautividad y el confinamiento a largo plazo. La culpa es suya, no de los activistas que han dedicado décadas a trabajar para evitar esta crueldad». O’Barry recuerda que tanto Marineland como el Gobierno francés se beneficiaron de la venta de entradas e impuestos asociados. «Empiecen a preguntar qué van a hacer ellos», comenta, e insta a ambas entidades a invertir en santuarios para los animales víctimas de la cautividad de la que ya no se benefician.

«Si se obtienen beneficios del cautiverio, se es responsable hasta el final. No se puede dar la espalda. No se puede enviar silenciosamente a estos animales a China, Japón, España o cualquier otro lugar en el momento en que ya no son útiles», sostiene O’Barry, en alusión a las diferentes propuestas de traslado de los cetáceos de Marineland a otros parques marinos, hasta ahora denegadas por las autoridades. «Desde el cierre de Marineland, se ha revelado la verdadera cara del parque. No les importa el bienestar de estos animales. Si las autoridades les dieran luz verde, meterían a estos delfines en jaulas y los enviarían fuera del país sin pensarlo dos veces», añade.

Los cetáceos de Marineland permanecen «aburridos, confundidos y aislados«, con escasa estimulación, «y el aburrimiento, en cautiverio, es mortal. Marineland lo sabe». Ya el año pasado, una de las orcas del centro murió de forma evitable tras tragarse un trozo de metal de uno de los tanques que hoy se están desmoronando, lo que podría volver a ocurrir.

Lucro

Durante su período en activo, Marineland compró y crió orcas y delfines, e incluso los cruzó entre sí. Recientemente, el centro ha sido acusado de seguir buscando el lucro a costa de la cría de cetáceos tras la publicación de un vídeo difundido por Tide Breakers en el que se observa a un trabajador masturbando al macho Keijo sin guantes, sin bolsas de recolección y sin supervisión veterinaria. Marineland se ha justificado alegando que solo buscaba «reducir la tensión sexual», pero expertos señalan que esto no es una práctica habitual y que probablemente se tratara de una sesión de entrenamiento para la inseminación artificial de otras orcas en otros lugares. También señalan los peligros de reforzar el comportamiento sexual en un tanque compartido con su madre, Wikie, y que esto puede aumentar su actividad sexual, no reducirla.

Tide Breakers, además, ha documentado cómo los cetáceos permanecen la mayor parte del día sin enriquecimiento, sus tanques están cubiertos de algas y Keijo y Wikie pasan horas varados tratando de alcanzar juguetes abandonados, «signos de aburrimiento, frustración y angustia psicológica».

Santuario

Dolphin Project pudo construir un sencillo santuario para delfines en menos de una semana en Laguna (Brasil), pensado para el último delfín cautivo del país, Flipper. Allí el cetáceo fue rehabilitado. «Cuando llegó el momento de liberarlo, simplemente abrimos la puerta y le dimos la opción de la libertad, que él aceptó», relata. Durante los dos años siguientes, se documentaron múltiples avistamientos del animal.

«¿Por qué se tarda tanto en sacar a estos animales? ¿Tan difícil es construir un santuario marino temporal mientras se trabaja en una solución permanente? Morirán en esos tanques si no se hace nada. Han pasado meses desde que el parque cerró sus puertas al público y los delfines siguen esperando. ¿Cuánto tiempo más pueden esperar?», concluye O’Barry.

Deja un comentario

Entrada anterior:
Entrada siguiente:
contenido relacionado

Descubre más desde La Zona Veggie

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo