Los cazadores podrán solicitar participar en las cacerías a través de un sistema de sorteo
La Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC) ha aprobado por unanimidad restablecer la caza de osos negros. Se trata de la primera vez que se autorizan matanzas de esta especie en el estado en una década, a pesar de la fuerte oposición de los colectivos de protección animal y ecologistas.
Está previsto que las cacerías tengan lugar durante 23 días en el mes de diciembre de 2025, con 187 permisos que se otorgarán mediante un sistema de sorteo. Los cazadores seleccionados podrán utilizar una variedad de armas, tanto de fuego como tiro con arco y otras que causan muertes lentas y dolorosas. También se permitirá el uso de trampas con comida y perros.
El estado de Florida cuenta con una población aproximada de 4000 osos negros. La especie se ha recuperado desde que se calificó como «amenazada», entre 1974 y 2012. En la última cacería, que tuvo lugar en 2015, más de 300 osos fueron abatidos en solo 48 horas, lo que provocó la indignación pública y la consiguiente suspensión de esta actividad.
Por ello, el regreso de la caza de osos ha sido duramente criticado. Sus defensores argumentan un aumento de la población de estos animales o aluden a incidentes aislados, si bien lo que se ha producido es una invasión humana en el espacio de los animales salvajes. «Esta decisión refleja la presión política, no una necesidad ecológica ni una voluntad pública», ha señalado Susannah Randolph, directora del Sierra Club Florida.
Desde el sector ecologista, advierten de que la medida podría fomentar una mayor destrucción de los hábitats, y definen la caza como «innecesaria y cruel».
Por su parte, el grupo de defensa de la fauna silvestre Bear Warriors United ha respondido a través de una demanda que busca detener las cacerías. El día del debate, otros activistas acudieron vestidos de negro y con lemas como «detengan la caza de osos» y «protejan a los animales».
Medio millar de lobos amenazados en Montana
Florida no es el único estado en el que el lobby cinegético está haciendo presión contra los animales salvajes. En Montana, se ha aprobado la caza de hasta 558 lobos esta temporada, un golpe devastador para la conservación de la especie. Este es el cupo de caza más alto establecido desde que los lobos de las Montañas Rocosas del Norte perdieron la protección como especie en peligro de extinción en 2011. La medida amenaza con deshacer décadas de avances en conservación.
El cupo establecido afecta a las poblaciones de lobos de todo el estado de Montana, excepto una pequeña zona cerca del Parque Nacional de Yellowstone.
En un principio, se autorizó la caza de 458 individuos, pero la Comisión de Pesca y Vida Silvestre de Montana incluyó un centenar de lobos más bajo el eufemismo de «eliminaciones controladas», un término que incluye desde matanzas por parte de agentes forestales hasta disparos de ciudadanos particulares que consideren que un lobo supone una «amenaza» para animales considerados de granja o de compañía, o seres humanos.
Cada persona que participe en las cacerías podrá matar legalmente hasta 30 lobos, 15 mediante armas y otros 15 mediante trampas.
Los científicos advierten de que superar el límite de caza de 450 lobos podría reducir la población por debajo de los niveles sostenibles en un solo año.
Desde el grupo Team Wolf, Leslie Williams y Samantha Attwood califican la medida de «un ataque orquestado contra una especie clave«. No se trata de «medidas de gestión, sino de un plan para su erradicación«, añaden. También consideran que se está ignorando la ciencia y traicionando la confianza de la ciudadanía en la gestión de la vida silvestre.
Fracasa una propuesta electoral contra los lobos
En Colorado, una propuesta electoral ha tratado de detener la reintroducción de lobos grises, un proceso iniciado a finales de 2023 con el consenso de la ciudadanía. Finalmente, no se ha logrado obtener las firmas necesarias para la inclusión de la propuesta en las elecciones de 2026.
El programa de reintroducción de la especie seguirá adelante según las previsiones, por las que nuevos individuos serán liberados este invierno, con el objetivo de que los lobos recuperen sus hábitats naturales y prosperen en ellos.
Alternativas éticas a la caza como la observación de lobos en el Parque Nacional de Yellowstone han demostrado ser más beneficiosas económicamente que las cacerías, con hasta 83 millones de dólares al año para las comunidades locales. El parque ha visto grandes beneficios también ecosistémicos desde el regreso de la especie. En Wisconsin, se han ahorrado casi once millones de dólares en un año al reducir los accidentes de tráfico con ciervos, gracias a la presencia de lobos. También se ha señalado la importancia de los cánidos para frenar la propagación de enfermedades en cérvidos.


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