Un informa analiza cómo operan las redes delictivas para abastecer a sus clientes europeos
Las lagunas legislativas en la Unión Europea facilitan y alimentan el tráfico de animales salvajes y los delitos contra la fauna silvestre. Así lo concluye un informe del Fondo Internacional del Bienestar Animal (IFAW) y otras organizaciones como Pro Wildlife, Wildlife Conservation Society, Human World For Animals, Four Paws y WCS. La Unión Europea es uno de los mayores importadores de fauna silvestre del mundo.
El informe analiza casos de 17 países que muestran cómo operan las redes de tráfico de animales para abastecer a sus clientes europeos.
Sandra Altherr, jefa de ciencia de la plataforma Pro Wildlife, sostiene que «los traficantes de fauna silvestre venden abiertamente animales adquiridos ilegalmente dentro de la Unión Europea, sabiendo perfectamente que pueden salirse con la suya debido a las lagunas existentes en la legislación europea. Los delincuentes sin escrúpulos pueden ganar mucho dinero sin correr ningún riesgo legal significativo. Y es la biodiversidad mundial la que paga el precio de ello».
Los animales víctimas del tráfico ilegal se capturan, habitualmente, en la naturaleza, y se importan desde su país de origen -en América, África, Asia, el este de Europa u Oceanía-, lo que infringe sus leyes nacionales.
Muchas especies de las que se comercializan en la Unión Europea están protegidas por legislaciones nacionales, pero no están incluidas en los listados de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES), y por lo tanto, pueden exportarse, importarse y comercializarse legalmente dentro del territorio europeo.
Este es el caso de animales como los lagartos de Cuba anolis porcatus y anolis bartschi, el gecko gigante de bronce de las Seychelles y la mariposa Macedonian grayling de Macedonia del Norte, la más amenazada de Europa, que pueden venderse en Europa por no estar en la lista CITES, sin sanciones ni penalizaciones. Ello convierte a la Unión Europea en el epicentro del tráfico de fauna silvestre, alimentado por una cifra «alarmante», según los expertos, de clientes en los países miembros.
La penalización del tráfico de especies protegidas por leyes nacionales «no requiere que los tribunales apliquen la legislación extranjera. Quienes se dedican al comercio ilegal son cada vez más astutos a la hora de elegir las especies con las que trafican, por lo que es hora de que las leyes de la Unión Europea se adapten a las tendencias actuales», manifiesta Aubrey Collins, especialista en política de animales salvajes de la Unión Europea en Four Paws y abogadas internacional especializada en fauna silvestre.
Internet, además, «desempeña un papel fundamental en este negocio, ya que conecta directamente a comerciantes y clientes de todo el mundo», explica Ilaria Di Silvestre, directora de Política y Defensa para Europa de la IFAW. El comercio online de especies «está mal regulado y supone un enorme reto para las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley. El comercio ilegal de vida silvestre es dinámico, con especies de origen ilegal que se venden fácilmente en línea y tienen una gran demanda entre los coleccionistas europeos», agrega.
El informe también advierte de que la Unión Europea está siendo utilizada para volver a exportar a Estados Unidos animales capturados ilegalmente en su país de origen, haciéndolos pasar por individuos «criados en cautividad» para eludir la legislación.
Urgen leyes esctrictas
Los expertos piden leyes comunitarias más estrictas y el cierre de las lagunas legales. La doctora Joanna Swabe, directora sénior de Asuntos Públicos de Humane World for Animals, expresa que «hace cinco años, la Comisión Europea prometió tomar medidas enérgicas contra el comercio ilegal de especies silvestres en su Estrategia de Biodiversidad para 2030, pero como ilustra nuestro informe, este sigue floreciendo. Ya es hora de que la Comisión pase de las palabras a los hechos y elabore una legislación complementaria para tipificar como delito el comercio de especies silvestres que hayan sido capturadas infringiendo las leyes de países no pertenecientes a la Unión Europea».
Por otro lado, está previsto que los estados miembros de la ONU debatan la necesidad y la viabilidad de nuevos protocolos para la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC), que se espera que aborde el tráfico de animales salvajes. Un protocolo específico en este sentido sería el primer acuerdo internacional contra el tráfico de especies y otras formas de delitos ambientales, como las talas, la pesca y la minería ilegales.
«La Unión Europea tiene un doble papel que desempeñar: cerrar las lagunas de su propia legislación y aprovechar una oportunidad única para apoyar el primer acuerdo mundial contra el tráfico de especies silvestres. Los consumidores de la Unión Europea deben poder confiar en el origen legal de los productos de origen silvestre que entran en el mercado único y tener la seguridad de que no están financiando inadvertidamente actividades delictivas», apunta Alice Pasqualato, especialista en políticas globales sobre delitos contra el medio ambiente de la Wildlife Conservation Society.


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