La mayoría de las aves analizadas habían comido restos de cérvidos y jabalís
Casi un 4% de los buitres leonados en España ingiere fragmentos de munición de plomo procedente de la caza cada día. Así lo ha revelado una investigación del Grupo de Investigación en Toxicología de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua.
El estudio, publicado en la revista Environmental Pollution, se ha desarrollado en base a análisis de egagrópilas (bolas compactas de restos no digeridos que regurgitan las aves, principalmente las rapaces, para expulsar lo que no pueden asimilar), y pone de manifiesto, una vez más, los elevados niveles de plomo en el campo español. También permite explicar las altas, anormales y peligrosas concentraciones de este metal detectados en la sangre de estas aves en estudios previos.
La actividad cinegética es la principal fuente de exposición al plomo para las aves. Desde el siglo XIX, se conoce que las aves silvestres pueden envenenarse por la ingesta de este metal, que daña su sistema nervioso y circulatorio, reduce su capacidad reproductiva, debilita su respuesta inmunológica y afecta a su metabolismo óseo.
La investigación se desarrolló entre 2020 y 2023, con el estudio de 673 egagrópilas recogidas en seis puntos de la provincia de Soria, que fueron analizadas mediante rayos X y espectrometrías de masas. Los resultados detectaron partículas metálicas en 11% de las muestras, de las cuales un 9’5% se correspondía con el plomo, y el resto, con el cobre.
El 39’1% de las egagrópilas con restos de ciervo o corzo del que se habrían alimentado los buitres contenían munición, frente a un 3’8% con restos de animales domésticos, y un 18’8% de jabalís. El 93’2% de los fragmentos de munición hallados se asociaron con balas de plomo utilizadas en la caza mayor. Además, los investigadores detectaron picos de exposición en enero y mayo, coincidiendo con las temporadas de caza general y de corzo, así como en los meses de verano.
El estudio también ha identificado arena y gravilla en un tercio de las egagrópilas, lo que apunta a la ingesta de suelo contaminado, sobre todo en zonas con actividad minera, que podría suponer otra vía de exposición.
España alberga el 90% de los buitres leonados de Europa.


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