¿Cuánto ahorrarían los sistemas de salud si se redujera el consumo de carne?

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Los países con ingresos bajos o medios podrían no estar preparados para el gasto sanitario que supondrá el aumento de la ingesta de productos cárnicos

Decenas de miles de millones de dólares. Es lo que los investigadores de Zero Carbon Analytics (ZCA) estiman que ahorrarían los sistemas de salud de los países occidentales si la población redujera el consumo de carne. Incluso una disminución gradual de la carne roja y procesada produciría un ahorro de miles de millones.

Según el estudio, una reducción del 10% en la carga de morbilidad (medida de la pérdida de salud en una población) asociada a un menor consumo de carne podría ahorrar alrededor de 6000 millones de dólares al año en gasto sanitario, lo suficiente para pagar los salarios de casi 90000 enfermeras en algunos de los países analizados. Una reducción del 30% permitiría un ahorro de unos 20 millones de dólares o pagar alrededor de 300000 salarios.

Estas cifras sitúan la transición alimentaria entre las palancas de cambio más poderosas para los sistemas de salud y son una razón de peso para invertir en políticas que prioricen la prevención y no se centren solo en los tratamientos.

Entre los países con mayor gasto relacionado con enfermedades vinculadas al consumo de carne se encuentran Suiza, Alemania, Países Bajos, Dinamarca y Noruega. Estados Unidos es otro de los países que más gasta en estos tratamientos, pero sigue presentando los peores resultados en cuanto a este tipo de enfermedades, en comparación con países similares, lo que sugiere que la inversión sin cambios preventivos es insuficiente.

«Nuestra alimentación nos está fallando a nosotros y a nuestros sistemas sanitarios», advierte Chris Van Tulleken, doctor en Medicina y en Filosofía y profesor de salud global e infecciones del University College de Londres. «Las dietas ricas en carne roja y procesada están provocando enfermedades y agotando los presupuestos sanitarios, pero la industria sigue configurando las políticas y el marketing en función de sus propios intereses. Ya lo hemos visto antes con el tabaco, el alcohol y el azúcar«, agrega.

El aumento del consumo de carne, una amenaza para las economías más débiles

La doctora en medicina y responsable de redes de profesionales sanitarios en Health Care Without Harm, Lujain Alqodmani, sostiene que «los países ricos pagan un alto precio por su adicción a la carne roja y procesada. Las naciones con sistemas sanitarios sólidos pueden absorber el impacto de este consumo excesivo, pero muchas otras no pueden, ni siquiera invirtiendo grandes cantidades de dinero en el problema».

Alqodmani advierte de que el problema podría empeorar: «Esto es solo el principio, ya que el consumo de carne aumenta en los países de ingresos medios y bajos, lo que amenaza con cobrar un precio aún mayor en vidas humanas y economías en todo el mundo, ya que los sistemas sanitarios no podrán hacer frente a la situación».

Las carnes procesadas y rojas se han relacionado ampliamente con enfermedades como la diabetes tipo 2, patologías renales, cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Anualmente se atribuyen miles de muertes a este factor.

Sin embargo, entre 2002 y 2022, el consumo de carne creció un 20% a nivel mundial, mientras que el de carne procesada –cancerígena según la Organización Mundial de la Salud- experimentó un incremento del 152’8% entre 1990 y 2018.

Fuente: VegNews.

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