Periodistas de distintos países se unen en una investigación sobre la cría de pollos de crecimiento rápido
Varios periodistas de distintos países se han unido en una investigación transfronteriza sobre la cría de pollos de razas de crecimiento rápido para consumo. Estas aves son seleccionadas genéticamente para alcanzar el peso de sacrificio en solo unas semanas. El trabajo revela cómo la industria avícola perpetúa esta práctica mientras hace pasar por inviables las alternativas.
Detrás de la investigación, llamada «Chicks on Speed«, están los periodistas Julia Dauksza, Tracy Keeling, Wojciech Oleksiak, Andrei Petre, Paul Tullis y Axelle Playoust-Braure. Medios de comunicación de distintos países se han hecho eco de ella.
La publicación explora la tensión entre la industria y las organizaciones que luchan por el bienestar animal. También revela que el sector avícola está ocultando deliberadamente la ciencia sobre bienestar animal con el fin de ralentizar su transformación y seguir manteniendo la cría de pollos de crecimiento rápido para obtener altos niveles de productividad y beneficios. Mientras tanto, algunas empresas se han comprometido a adoptar requisitos de bienestar animal en su cadena de suministro.
Los pollos criados para consumo hoy en día alcanzan el peso de sacrificio tres veces más rápido que los que se criaban en 1950. Como consecuencia de la selección genética y el crecimiento anormalmente rápido, estas aves sufren problemas cardiovasculares, de huesos y músculos. Sin embargo, esto no preocupa a la industria que los cría con el único fin de enviarlos al matadero lo antes posible. En la actualidad, más del 90% de los pollos en granjas sufren esta realidad.
Genética avícola
Según la investigación, dos empresas (Aviagen y Cobb-Vantress) controlan el comercio mundial de pollos de crecimiento rápido. Ambas controlan el 95% de la genética avícola a nivel global, lo que convierte a esta en la industria genética más concentrada del mundo.
Estas compañías, además, desempeñan un papel directo en el bloqueo de la legislación sobre bienestar animal. En este sentido, Aviagen y otros actores del sector presenta sistemáticamente los problemas de bienestar que sufren los pollos en granjas como problemas de gestión de las propias explotaciones, en lugar de como consecuencia de la cría selectiva. Con este discurso, eluden su responsabilidad.
Por su parte, el lobby cárnico ataca las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en la Unión Europea, con el fin de retrasar posibles reformas normativas que podrían suponer cambios para los miles de millones de aves en granjas. La industria a menudo cuestiona la viabilidad de la eliminación gradual de la cría de razas de crecimiento rápido, con el fin de crear incertidumbre acerca de elementos como los costes de producción.
«Desde la perspectiva de un periodista, nos llamó la atención ver que la industria avícola utilizaba las mismas tácticas que las grandes farmacéuticas y las grandes tabacaleras: sembrando dudas sobre la ciencia y difundiendo estudios alarmistas sobre su impacto. En Europa, esto ocurrió justo cuando la Comisión Europea anunciaba planes para modernizar su legislación sobre bienestar animal, apunta la periodista francesa Axelle Playoust-Braure. «La industria está trabajando duro para descarrilar las políticas diseñadas para aliviar lo que algunos describen como una de las peores formas de sufrimiento animal en la historia de la domesticación«, añade.
Desde Eurogroup for Animals, instan a los responsables políticos de la Unión Europea y de otros lugares del mundo a «implementar alternativas a las razas de crecimiento rápido para evitar que este tipo de sufrimiento se repita en el futuro».
En todo el mundo, se crían alrededor de 22700 millones de pollos para consumo. La mayoría vive en condiciones miserables.


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