La huella de carbono vinculada a la carne en las grandes ciudades estadounidenses supera al total del impacto de Italia

,

Un estudio analiza las emisiones relacionadas con la industria cárnica en más de 3500 urbes

Investigadores de la Universidad de Míchigan y la Universidad de Minnesota han calculado la huella de carbono vinculada a la cantidad de gases de efecto invernadero que genera el consumo de carne en más de 3500 ciudades estadounidenses y el gasto de energía asociado a esta industria, en un estudio publicado en Nature Climate Change. Los resultados revelan que reducir el consumo de carne, especialmente de ternera, puede tener un ahorro energético equivalente al de los paneles solares.

El estudio rastreó las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a la ganadería vacuna, porcina y avícola desde la granja hasta la ciudad, y analizó la contaminación relacionada con las cadenas de suministro de carne en cada región. Así, los investigadores concluyeron que la huella de carbono de la carne en muchas de las ciudades estadounidenses es mayor que la huella de carbono total de Italia.

«Esto tiene enormes implicaciones en la forma en que evaluamos el impacto medioambiental de las ciudades, y en última instancia, desarrollamos políticas para reducirlos», apunta Benjamin Goldstein, codirector del estudio y profesor adjunto de la Escuela de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Míchigan.

En cuanto a la ciudadanía, Goldstein afirma que «si conseguimos que la gente utilice este tipo de estudios para reflexionar sobre cómo las dietas en las ciudades afectan a su impacto medioambiental, esto podría tener enormes efectos en todo el país».

Factores

Los investigadores señalan que las emisiones varían en función del lugar de producción de la carne, la forma de cría de los animales y la composición de los alimentos que estos reciben.

En este sentido, la ciudad de Los Ángeles obtiene carne de vacuno de plantas de procesamiento repartidas por una decena de condados, que a su vez dependen de los animales criados en 469 condados y del pienso de otros 828 lugares. Cada paso, desde la producción de fertilizantes para los cultivos de los que se obtiene el pienso destinado a las granjas hasta la gestión del estiércol y el transporte, añade más emisiones. «Las ciudades tienen un impacto enorme más allá de sus fronteras», manifiesta el investigador Joshua Newell.

Las cifras oficiales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura aluden a un 14’5% de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global vinculadas a la ganadería. Un 40% de estas procede de la cría de vacas.

Propuestas

Los investigadores proponen que en lugar de centrarse en la eficiencia energética de los hogares, los municipios consideren programas centrados en la alimentación, como los «Lunes sin carne» u otros incentivos que promuevan las comidas vegetales en los espacios públicos.

Por su parte, la investigadora Rylie Pelton, del Instituto de Medio Ambiente de la Universidad de Minnesota, recalca que «podemos empezar a identificar los vínculos entre las ciudades y las zonas rurales que producen nuestros alimentos». Las urbes «podrían comprometerse con esos lugares lejanos para ayudar a proporcionar incentivos financieros y de apoyo en general para adoptar ciertas prácticas que, en última instancia, ayudarían a reducir su propia huella de carbono».

Fuente: VegNews.

Deja un comentario

Entrada anterior:
Entrada siguiente:
contenido relacionado

Descubre más desde La Zona Veggie

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo