Las reces sociales han incentivado la moda de la tenencia de estos felinos salvajes, que sufren enormemente en entornos domésticos
La Coalición para el Listado Positivo ha logrado el rescate de un serval que se encontraba en una vivienda de la provincia de Alicante. El felino se ha trasladado al centro de rehabilitación AAP Primadomus en Villena. Su nombre es Tila, una hembra de cinco años. La propia familia con la que convivía ha reconocido no poder asumir su tenencia con responsabilidad y seguridad.
El serval es un felino salvaje cuyo hábitat se encuentra, principalmente, en el África subsahariana. Estos animales son víctimas habituales del mascotismo exótico y se encuentran entre los cinco con mayores solicitudes de rescate en España y Europa. En ello influyen las imágenes que se proyectan de ellos en las redes sociales. La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) no cataloga al serval como especie en peligro de extinción, pero lo incluye en su apéndice II. Esto significa que podría llegar a estarlo si no se controla estrictamente su comercio.
Los servales son animales solitarios, depredadores y territoriales. No están adaptados a la vida en cautividad ni a entornos domésticos que les causan un enorme sufrimiento. En el caso de Tila, fue adquirida por la familia alicantina hace cuatro años.
«El hecho de que un animal exótico haya sido criado en cautividad no elimina su naturaleza salvaje, y por lo tanto conserva sus instintos naturales y sus necesidades comportamentales. Los servales son depredadores cazadores y tienen una necesidad natural de territorio y espacio», apunta Olga Martín, coordinadora de la Coalición para el Listado Positivo. «La frustración y el malestar que les comporta la cautividad puede derivar en comportamientos más agresivos de lo normal, llegando en muchos casos a morder, arañar, destrozar objetos, atacar a otros animales o a las personas», agrega.
La Ley 7/2023 prohíbe la tenencia de mamíferos salvajes que superen los cinco kilos de adultos. Esta medida se mantiene hasta la publicación y aprobación del listado positivo, que se espera para 2026. El serval puede alcanzar los 18 kilos. Una vez publicado el listado positivo, este determinará para qué especies estará permitida la tenencia doméstica.
La organización FAADA ha recuperado estas declaraciones de la familia que solicitó el rescate de Tila: «En las redes sociales, solo ves momentos bonitos y positivos de tener un serval como animal de compañía, pero la realidad es que a medida que va creciendo, resulta muy difícil mantenerlo en casa, sobre todo teniendo niños pequeños o si recibes visitas y el animal se pone muy nervioso. Si hubiera sabido antes las dificultades que suponía su cuidado, sin duda no lo hubiera adquirido».
Cinco servales incautados en Canarias
Recientemente, la Guardia Civil ha incautado a cinco servales en Las Palmas de Gran Canaria, en el marco de una operación contra el narcotráfico. Los felinos decomisados son una hembra adulta gestante, un macho adulto y tres crías de unos cuatro meses. Estos habrían sido introducidos en Canarias sin la autorización CITES ni el control aduanero o sanitario. Esto no solo implica sufrimiento animal, sino también riesgos potenciales para la biodiversidad y la salud pública.
Como resultado, se ha investigado a tres personas por su presunta implicación en un delito contra la fauna y posibles infracciones aduaneras y sanitarias.
Los servales se encontraban en una finca particular, dentro de un recinto cerrado de unos 50 metros cuadrados, con malla metálica y doble puerta de acceso.
En Canarias, además de la legislación nacional, el Decreto 30/2018 prohíbe la tenencia, cría y comercio de animales salvajes potencialmente peligrosos, entre los que se incluye a todos los felinos de la familia Felidae, excepto el gato doméstico.
La Guardia Civil recuerda que «cualquier persona que posea animales de estas características debe comunicarlo a las autoridades competentes o fuerzas y cuerpos de seguridad, para comprobar su legalidad y, en su caso, proceder a su regularización o entrega voluntaria«. Esto, añaden, «evita sanciones o responsabilidades penales y contribuye a proteger la biodiversidad y la seguridad ciudadana».


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