Quedan menos de 6800 individuos de esta especie en toda África
Una cría de rinoceronte negro que ha nacido en Kenia brinda nuevas esperanzas para la conservación de la especie, en peligro crítico de extinción. El nacimiento ha quedado registrado gracias al trabajo de los guardabosques de la Fundación Big Life, en colaboración con el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS).
Con este nuevo nacimiento, el segundo en menos de dos años, ya son nueve los rinocerontes negros orientales en las colinas de Chyulu, dentro del Parque Nacional con el mismo nombre, donde en el pasado se concentraba una de las poblaciones más densas de rinocerontes del continente africano.
Décadas de caza furtiva y pérdida de hábitat han dado como resultado la existencia de menos de 6800 rinocerontes negros en toda África donde antes se contabilizaban millones, y solo 900 de ellos son orientales, subespecie de Kenia, Tanzania y Sudán del Sur. Cada nacimiento es una victoria crucial en la batalla contra la extinción.
Un encuentro ilusionante
Los guardabosques descubrieron a la cría cuando observaron unas pequeñas huellas de tres dedos junto a otras más grandes durante una patrulla. Después, siguieron las huellas y se encontraron con una vieja conocida: Namunyak, la hembra de 14 años madre de la cría, que últimamente no había aparecido en las imágenes captadas por cámaras de fototrampeo. Su desaparición ya había hecho presagiar que hubiera dado a luz por primera vez en su vida.
Las crías de rinoceronte son especialmente vulnerables durante sus primeros meses de vida, no solo por la presencia de depredadores, sino también por los cazadores. Ahora que la cría de Namunyak ha superado sus primeros seis meses de vida, sus posibilidades de supervivencia aumentan día a día.
La Fundación Big Life cuenta con 63 guardabosques dedicados a la protección de los rinocerontes, que solo este año han recorrido una distancia equivalente a cinco viajes de Los Ángeles a Nueva York.


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