Joseph Ritson, el anticuario vegetariano

,

Poesía. Imaginación. Sentimiento. Encuentro con la naturaleza. Exploradores. Todas estas palabras nombran algunas de las características del Romanticismo, movimiento que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del XIX, principalmente en Inglaterra y Alemania. En este contexto vivió el anticuario inglés Joseph Ritson (1752-1803), que no solo fue un coleccionista de antigüedades, sino también de literatura, aunque el rasgo que hoy nos ocupa es su vegetarianismo.

El movimiento vegetariano vivió un momento peculiar a partir del siglo XVIII. Entre sus seguidores se entremezclaban personas motivadas por cuestiones religiosas, ilustrados que comenzaron a realizar razonamientos morales sobre nuestra relación con los animales o médicos que promovían otro tipo de alimentación para lograr resultados de salud, como el escocés George Cheyne (1672-1743). Las distintas ideas influyeron también en algunos autores románticos.

En este contexto, Joseph Ritson es conocido por haber editado la primera colección académica de baladas de Robin Hood, el famoso héroe medieval inglés. Su buena posición económica le permitió dedicarse a escribir entre 1782 y 1802. En estos años, publicó varias obras, tanto anticuarias como de crítica literaria y recopilaciones de poesías, romances y folclore inglés. Pero también publicó una obra ajena a esta temática, su Ensayo sobre la abstinencia de alimentos animales como deber moral (1802), en la que aborda el vegetarianismo bajo un prisma ético, cultural, filosófico y científico.

Este ensayo, sin embargo, cumple con algunas características de las obras previas del anticuario. No deja de ser una recopilación de personajes históricos que han seguido una dieta sin animales, incluidas autoridades en materia de salud; y de hechos y argumentos que dan peso sus ideas. También se observan, en estas ideas, rasgos propios del movimiento romántico de la época. La principal: la desconexión del ser humano con la naturaleza, y por tanto, con el sufrimiento animal, que ha llevado a normalizar un consumo de carne innecesario y actividades crueles como la caza, que califica como un «deporte de sangre».

Representación de un escritor del Romanticismo envuelto en un paisaje propio de las obras de este movimiento
Representación de un escritor del Romanticismo envuelto en un paisaje propio de las obras de este movimiento | Imagen generada con Inteligencia Artificial

La dieta de Joseph Ritson

Joseph Ritson no fue, ni mucho menos, vegano, si bien tampoco existía este concepto en 1802. En su Ensayo sobre la abstinencia de alimentos animales como deber moral, el autor declara seguir «una dieta a base de leche y verduras«. Afirma no haber probado «carne, aves o pescado, ni nada que se haya preparado con esas sustancias o algún extracto de ellas» en los últimos 30 años de su vida. También sostiene que no planea volver a hacerlo, salvo por imposición, ignorancia o desconocimiento.

Ritson narra que decidió hacerse vegetariano a los 19 años, en 1772. Dio el paso motivado por la lectura de La Fábula de las Abejas (1714), de Bernard Mandeville. También confiesa que solo en una ocasión se vio obligado a comer «patatas aderezadas con carne asada» en Escocia, debido al frío, al hambre y a que no encontró ninguna otra opción «menos repugnante«. Eso sí, la carne era el aderezo, no el ingrediente principal, algo impensable para algunos fervientes consumidores de carne en la actualidad.

Con respecto a los huevos, aunque no menciona que formen parte de su alimentación habitual, acepta su consumo porque «no priva de la vida a ningún animal, aunque puede impedir que algunos vengan al mundo para ser asesinados y devorados por otros». La industria avícola, las grandes granjas de gallinas y la selección genética que las obliga a poner un huevo al día no estaban entonces a la orden del día.

a hen with eggs
Magda Ehlers | Pexels

Aunque estas ideas no eran ampliamente aceptadas ni se recuerda a Joseph Ritson por ellas, sabemos que el anticuario contaba entre su círculo con otras personas vegetarianas. Su propio editor, Richard Phillips (1767-1840), tampoco comía carne. Ritson lo define en su ensayo como «un hombre vigoroso, sano y de buen aspecto, que ha renunciado a los alimentos de origen animal desde hace más de 20 años».

El propio Phillips publicaría, en 1911, una lista de 16 razones a favor del vegetarianismo en el Medical and Physical Journal, que más tarde replicó y amplió en otras publicaciones.

El ensayo

El Ensayo sobre la abstinencia de alimentos animales de Joseph Ritson resulta una fuente muy interesante de conocimiento sobre la historia del movimiento vegetariano. En él, el autor alude a las opiniones y estudios acerca del origen del mundo, la posición del ser humano en la naturaleza y su relación con los otros animales por parte de diferentes personajes, desde antiguos filósofos griegos y romanos hasta sus contemporáneos, como el filósofo escocés John Oswald (1760-1793), autor de The Cry of Nature (1791), o el propio Jean-Jacques Rousseau (1712-1778).

El ensayo se divide en varios bloques con distintas temáticas, desde la relación de la carne con el comportamiento violento, los deportes crueles, la salud, la desconexión con la naturaleza o la crítica religiosa. La obra influiría, poco después, en el autor romántico Percy Bysshe Shelley (1792-1822), que conservaba un ejemplar en su biblioteca.

Retrato del escritor Percy Bysshe Shelley
Percy Bysshe Shelley | Retrato de Amelia Curran, 1819

Carne y comportamiento

Una de las ideas principales de la obra es su asociación de la carne con la crueldad y la violencia. Sostiene que «el consumo de alimentos animales predispone al hombre a cometer actos crueles y feroces». En otros casos, aporta tanto ejemplos históricos como anotaciones que a veces rozan la xenofobia: «El carácter feroz y cruel de los árabes salvajes se debe, principalmente, si no totalmente, a que se alimentan de carne de camello», mientras que «el carácter apacible de los nativos del Indostán se debe, probablemente en gran medida, a la templanza y la abstinencia de alimentos animales».

También incluye declaraciones de personajes como el naturalista escocés William Smellie (1740-1795). Este habría señalado que «los hombres vulgares y desinformados, cuando se les mima con una variedad de alimentos de origen animal, son mucho más coléricos, feroces y crueles en su temperamento que aquellos que se alimentan principalmente de vegetales. Este aspecto es igualmente perceptible en otros animales».

El ensayo recoge ampliamente otras citas de Smellie, y más concretamente de su Philosophy of Natural History (1779).

De todos los animales depredadores, el ser humano es el destructor más universal. La destrucción de cuadrúpedos carnívoros, aves e insectos, por regla general, se limita a especies concretas. Pero la codicia humana no tiene casi límites. Su poder sobre otros animales que habitan el globo es casi ilimitado. A algunos animales, como el caballo, el perro o el gato, los convierte en esclavos domésticos.

William Smellie

Alude, además, al filósofo romano Porfirio (232-304), según el cual los ladrones, los asesinos y los tiranos eran quienes se alimentaban de carne, no de vegetales: «Dado que la presa es casi el único motivo de disputa entre los animales carnívoros, mientras que los frugívoros conviven en constante paz y armonía, es evidente que, si los hombres fueran de este último tipo, les resultaría mucho más fácil subsistir felizmente«.

photo of deer on boulders
Sharath G. | Pexels

Dada la normalización del consumo de carne, el anticuario estaba convencido de que su rechazo requería un esfuerzo intelectual que proporcionaría a la humanidad un estado de armonía.

«Deportes insensibles»

Por otro lado, Ritson se posiciona en contra de las carreras de caballos, la caza, las corridas de toros, las peleas de osos o de gallos, y las de humanos (boxeo). A estas actividades las califica como «deportes bárbaros e insensibles», que «proceden todos de la adicción desmesurada a los alimentos de origen animal». Quienes los practican tienen «su temperamento natural corrompido, y cometan habitualmente crímenes contra la naturaleza, la justicia y la humanidad, ante los cuales una mente sensible y reflexiva, no acostumbrada a tal dieta, se rebelaría».

El autor critica especialmente la práctica de la caza en la monarquía inglesa, una vez más a través de fuentes históricas. En este sentido, habla del rey Jacobo I (1566-1625) como «misericordioso, excepto en la caza, donde era cruel y se enfurecía mucho cuando no podía atrapar a la presa». Joseph Ritson fue, de hecho, un antimonárquico declarado, aunque en sus últimos años dejó de hacer públicas sus ideas por miedo a la persecución política.

Más adelante, Ritson atribuye otras injusticias al consumo de carne, como el comercio de esclavos.

Naturaleza y salud

Joseph Ritson considera que el consumo de carne es antinatural, idea que justifica con algunas aportaciones sobre fisiología y anatomía. Declara, así, que comer carne es «violencia contra la propia naturaleza del ser humano», y señala que ese abandono de la naturaleza que ha tenido lugar en nuestra especie es causa de enfermedades y sufrimiento físicos y mentales.

interior of old kitchen
Cocina antigua, Campio Saez | Pexels

También señala que la carne no es necesaria para gozar de un buen estado de salud o una apariencia fuerte. Alude, en este sentido, tanto a naciones cuyos miembros viven sin carne, total o casi totalmente, como a personas concretas.

El autor incluso llega achacar la alta tasa de mortalidad infantil registrada en 1800 al «consumo prematuro y antinatural de alimentos animales».

Asimismo, siguiendo a Cheney, señala que la dieta en entornos rurales, basada mayoritariamente en vegetales, tenía un impacto positivo en la salud y proporcionaba resistencia y fuerza pese a no ser demasiado variada: «Consistía en patatas, leche y avena».

Cabe destacar que Ritson también fue un visionario al advertir que el aumento de la población era incompatible con el incremento del consumo de carne, ya que la producción de esta requería territorios más extensos. Un problema que hoy siguen advirtiendo científicos y organizaciones internacionales.

Religión

El ensayo también deja un hueco a la crítica religiosa, puesto que Joseph Ritson era ateo. De esta forma, realiza un repaso por algunos de los ritos de sacrificio del pasado que tenían lugar como ofrenda a los dioses y culpa a «la superstición, madre de la ignorancia y la barbarie» que tuvo a los animales domésticos como «las primeras víctimas».

El autor fue uno de los primeros en sacar el vegetarianismo de la religión, y se convirtió en un precedente para publicaciones posteriores del ámbito anglosajón, como The Ethics of Diets (1883), de Howard Williams (1837-1931).

Portada de 'The Ethics of Diet'
Portada de ‘The Ethics of Diet’ (1883)

Conclusión

Las consideraciones de Joseph Ritson sobre vegetarianismo apenas se recuerdan en la actualidad. Si por algo es conocido el autor en el ámbito anglosajón es por sus estudios literarios.

Sin embargo, algunas de sus ideas se mantienen en teóricos actuales del movimiento en defensa de los derechos de los animales, que han hecho una inmensurable labor por buscar el origen del apego a la carne. La desconexión con la naturaleza, la crítica a las religiones y a las actividades de ocio con animales pueden leerse en aportaciones del presente, así como distintos estudios han abordado la relación entre la violencia y la carne.

FUENTES CONSULTADAS Y ARTÍCULOS RELACIONADOS

International Vegetarian Union (s.f.). Joseph Ritson (1761-1803).

Ekaterina, K. (2023). The evolution of ideas about vegetarianism in British literature in the Late 18th – Early 19th Century (a case of ‘An Essay on Abstinence from Animal Food, as a Moral Duty’ by J. Ritson, ‘Queen Mab’ and ‘A Vindication of Natural Diet’ by P.B. Shelley). Litera, 10, 55–66.

Fernández, J. (s.f.). Romanticismo Inglés. Hispanoteca.

La Zona Veggie (2022). Historia: siglo XIX, Romanticismo y animales.

Morton, T. (2006). Joseph Ritson, Percy Shelley and the Making of Romantic Vegetarianism. Romanticism, 12(1),52-61.

Reynolds’s (2016). Joseph Ritson (1752-1803).

Williams, H. (1883). The Ethics of Diet – A Catena. International Vegetarian Union.

Deja un comentario

Entrada anterior:
Entrada siguiente:
contenido relacionado

Descubre más desde La Zona Veggie

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo