La avenida del Levante será el escenario de una concentración a partir de las 16:30 horas
Este sábado, 6 de diciembre, el mundo circense y las organizaciones en defensa de los animales se unen en una concentración contra el uso de animales en circos en Valencia, ante las funciones previstas del Circ de Nadal. El acto tendrá lugar a partir de las 16:30 horas en la avenida del Levante.
Los convocantes denuncian que la instalación del Circ de Nadal «va en contra de la legalidad«. También recuerdan que ya en septiembre de 2015 una moción impidió al Ayuntamiento valenciano conceder licencias «de realización de ninguna actividad ni espectáculo público con animales salvajes«, o de ferias con estos. Esta medida sigue vigente.
El Circ de Nadal implica «un gran paso atrás por parte de las instituciones públicas de la ciudad, ya que de alguna manera, esto poco tiene que ver con los avances que el circo valenciano ha experimentado en los últimos años, en los que el esfuerzo se ha centrado en apostar por la calidad y la profesionalidad de sus espectáculos y por el desarrollo creativo desde unos cauces respetuosos«, apuntan los convocantes.
El uso de animales en circos «promueve comportamientos que son negativos para la convivencia en nuestra sociedad«, agregan. Además, lamentan las consecuencias para la infancia que acude a los espectáculos, expuesta «al aprendizaje del carácter maniqueísta y perverso de los caprichos humanos», en relación con la dominación de los otros animales.
La convocatoria está abierta a todas las personas en contra de la explotación de los animales, además del propio sector circense y activistas.

Comunicado
La Associació de Professionals de Circ de la Comunitat Valenciana ha emitido el comunicado que se reproduce a continuación.
No al circo con animales, no al Circ de Nadal
La Associació de Professionals de Circ de la Comunitat Valenciana, que cuenta con más de 135 socios y socias, integrada por compañías, centros de formación, espacios de creación y otros profesionales vinculados todos ellos al circo valenciano, nos manifestamos, una vez más, en completo desacuerdo con la existencia de circos con animales. A pesar de las advertencias de la ilegalidad que supone, la carpa del Circ de Nadal sigue siendo montada en el solar de la Avenida Levante U.D, en el barrio de Benicalap, con entradas a la venta desde noviembre, sin que el Ayuntamiento de Valencia haga nada al respecto. La Junta de Gobierno Local de septiembre de 2015 suscribió una moción, que sigue vigente, para impedir que el Ayuntamiento de València concediera la «licencia de realización de ninguna actividad ni espectáculo público con animales salvajes, así como que tampoco se conceda licencia ferial que haga uso de animales salvajes o no salvajes». Además, se está montando en una zona que no consta como núcleo zoológico, por lo que la ilegalidad es doble.
Consideramos que esta acción significa un gran paso atrás por parte de las instituciones públicas de la ciudad, ya que esto poco tiene que ver con los avances que el circo valenciano ha experimentado en los últimos años, que ha apostado por la calidad y la profesionalidad de sus espectáculos, así como por el desarrollo creativo desde unos cauces respetuosos en los momentos sociales que estamos viviendo. Desde el circo ponemos en valor una cultura sostenible, un gran respeto al medio ambiente y a los seres vivos que habitamos el planeta, más allá de los humanos. El circo es una disciplina escénica, con un amplio pasado diverso y un presente que también lo es. Caminamos, desde hace tiempo, hacia un territorio donde el riesgo, la sorpresa, el más difícil todavía, está habitado por la interrelación y el mestizaje con otros lenguajes escénicos. El presente y el futuro del circo no pasan por la exhibición del domino del ser humano sobre el animal, sobre el diferente.
Los espectáculos de circo en los que se utiliza animales como divertimento, ridiculización y muestra del «triunfo» humano al dominar un animal salvaje (que debería estar en su hábitat natural) son la muestra de la falta de empatía hacia cualquier forma de vida en el siglo en que vivimos, ya que muestra una sociedad que deshumaniza, que cosifica a seres vivos sintientes, convirtiendo a los animales en objetos de uso y abuso.
En el ritual de los espectáculos circenses con animales, estos últimos son reducidos a meras marionetas que el domador manipula a su antojo. Los elefantes se sientan en taburetes, las focas lanzan pelotas, los leones atraviesan aros de fuego, los osos danzan, los loros van en bicicleta. Que los animales realicen estas actividades no tiene ninguna utilidad, pero en ello radica su valor simbólico: no se trata de dominar a los animales para lograr algo concreto, sino para celebrar el dominio. Resulta incomprensible que pretendamos inculcar valores de respeto hacia la naturaleza mientras arrancamos a los animales de su hábitat y los encerramos en minúsculas jaulas por diversión.
En palabras de profesionales expertas en pedagogía y psicología infantil, exponer a niños y niñas a espectáculos de circo con animales puede transmitir mensajes problemáticos sobre la relación entre humanos y otras especies. Al presentarlos como objetos de entretenimiento, se normaliza la explotación, se invisibiliza el sufrimiento que suele acompañar su entrenamiento y se debilita la capacidad de desarrollar empatía genuina hacia ellos. Cuando un niño observa que un animal es obligado a realizar actos antinaturales, puede interpretar que está bien utilizar a otros seres vivos para obtener diversión, lo cual dificulta la construcción de valores como el respeto, el cuidado y la compasión. Por ello, promover alternativas de entretenimiento que no involucren la explotación animal favorece un aprendizaje más coherente con el bienestar, la sensibilidad y la ética que deseamos cultivar en la infancia.
Aún estamos a tiempo para paralizar este desacato. Por ello, los y las profesionales que formamos la Associació de Professionals de Circ de la Comunitat Valenciana pedimos públicamente, tanto al Ayuntamiento de Valencia como a la empresa promotora, que reconsideren su postura y apuesten por abandonar definitivamente la exhibición de este tipo de espectáculos en la ciudad y en todo el territorio de la Comunidad Valenciana.


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