Las ONG se muestran satisfechas, pero piden plazos claros y objetivos firmes
El Gobierno de Reino Unido ha dado un primer paso histórico para poner fin a la experimentación animal en laboratorios. Lo ha hecho a través de una estrategia que tiene un potencial enorme para demostrar que la ciencia puede avanzar más allá de las prácticas crueles, obsoletas e ineficaces de maltrato animal, que en muchas ocasiones obstaculizan la innovación.
El plan, titulado «Sustitución de animales en la ciencia: una estrategia para apoyar el desarrollo, la validación y la adopción de métodos alternativos», aborda buena parte de las pruebas que se realizan en animales en diferentes ámbitos, con una hoja de ruta establecida.
Se prevé que para finales de 2026 dejen de realizarse pruebas de sensibilización cutánea y ocular. En estas, se aplican sustancias químicas en los ojos o la piel de animales que les causan irritación o reacciones adversas.
Para 2027, se espera eliminar las pruebas de botulismo en ratones, en las que se inyecta una neurotoxina mortal a los roedores, si bien el plan contempla su uso en «casos médicos excepcionales».
De cara al 2030, se prevé dejar de utilizar animales para producir anticuerpos mediante inyecciones repetidas y extracciones invasivas de sangre u otros fluidos. Los animales, particularmente perros y primates, también dejarán de estar expuestos a ensayos de vacunas y ciertos medicamentos en pruebas farmacocinéticas (el estudio del proceso por el que pasa un fármaco al entrar en el organismo).
Otros aspectos clave del plan son:
- Priorizar las herramientas científicas relevantes para los seres humanos.
- El fomento de la colaboración entre los científicos y reguladores.
- La promoción de un cambio cultural que se aleja de la dependencia de los animales y que garantice que no se utilicen estos cuando existan alternativas.
La eliminación de los ensayos en animales, además, cuenta con el respaldo del 77% de los británicos, según la RSPCA.
Reacciones
Organizaciones en defensa de los animales de todo el mundo han aplaudido la medida, aunque recuerdan que el plan debe ir más allá y contemplar otras formas de experimentación científica, incluidas las que están regladas por la normativa.
La transición hacia una ciencia ética requiere, por parte del Gobierno, de inversión en tecnologías punteras y recursos. La estrategia británica, por ello, también contempla la inversión en personal e infraestructura para el desarrollo de métodos sin animales. Las entidades de protección animal recalcan la necesidad de establecer objetivos firmes y plazos claros.
El documento especifica que la eliminación gradual de los ensayos en animales solo podrá producirse cuando se considere que los métodos alternativos son igual de precisos y seguros. Para esta experimentación alternativa, el plan promete una financiación de 75 millones de libras.
«Nadie en nuestro país, amante de los animales, quiere ver sufrimiento, y nuestro plan apoyará los esfuerzos para poner fin a los ensayos con animales siempre que sea posible y poner en marcha alternativas tan pronto como sea seguro y eficaz hacerlo», ha declarado Patrick Vallace, ministro de Estado de Ciencia, Investigación e Innovación. La hoja de ruta «garantizará que el Gobierno, las empresas y los grupos de defensa del bienestar animal puedan colaborar para encontrar alternativas a los ensayos con animales de formar rápida y eficaz».
Por su parte, Emma Grance, directora de ciencia y asuntos regulatorios de la organización Cruelty Free International, ha calificado la estrategia como «un gran paso adelante que demuestra que el Gobierno está escuchando a científicos y a la población, para cumplir su propia promesa de trabajar en pro de la eliminación gradual de los experimentos en animales».
Para Clara Owen, de Animal Free Research UK, el anuncio «es un reconocimiento positivo de que el futuro de la ciencia debe estar libre de animales, pero debe considerarse como un primer paso. La dirección que ha comprometido el Gobierno sería mucho más sólida si se sustentara en un calendario claro, objetivos firmes y una legislación vinculante».
2’5 millones de experimentos
Cada año tienen lugar más de 2’5 millones de procedimientos con ratones, perros, primates, conejos, caballos, peces y otros animales en laboratorios británicos. Casi el 80% de estos ensayos no es obligatorio por ley. Ello hace que resulte más sencillo sustituirlos por pruebas éticas en línea con una ciencia más moderna.
En el ámbito clínico, menos del 10% de los descubrimientos científicos a los que se llega a través de la experimentación animal pasan a utilizarse de forma rutinaria en la práctica en un plazo de 20 años. Además, más del 95% de las pruebas exitosas en animales a nivel global fallan en la aplicación a seres humanos.
Las diferencias biológicas entre el ser humano y otras especies de animales es una de las principales causas del fracaso de la experimentación en individuos no humanos. Por ejemplo, la ciencia ha descubierto cientos de curas eficaces para la sepsis en ratones, pero ninguna de ellas funciona en humanos. Mientras siguen teniendo lugar pruebas en roedores, esta enfermedad mata a 48000 británicos al año. Los ensayos en animales no solo resultan ineficaces, sino que también obstaculizan el desarrollo de tratamientos efectivos.
OSOA
Mientras tanto, la Unión Europea ha adoptado el texto definitivo del paquete OSOA, «Una sustancia, una evaluación». Este promete evaluaciones de la seguridad química más éticas, transparentes y avanzadas científicamente.
El núcleo de OSOA es la Plataforma Común de Datos sobre Sustancias Químicas (CDPC), un sistema centralizado que conecta los datos de seguridad química de la agencias europeas.
Entre los objetivos de la medida, se encuentra apoyar el desarrollo de métodos que no utilicen animales y enfoques relevantes para los seres humanos. Este punto se une a otros como fomentar una información química más transparente y accesible, reducir la duplicación de ensayos (que a menudo dependen del uso de animales) y una mayor cooperación entre agencias.
Ahora la atención se centra en la implementación de este programa, que es un paso importante hacia el fin de la dependencia de los ensayos con animales en seguridad química. La medida protege a los animales no humanos y humanos, a la vez que promueve la innovación y la transparencia en la ciencia.
Campaña en Italia
Algunas organizaciones de protección animal europeas se centran, actualmente, en campañas por una ciencia ética. La Lega Anti Vivisezione (LAV) de Italia es una de ellas.
Se estima que cada minuto muere un animal en laboratorios italianos. El país invierte más de 1300 millones de euros al año en ensayos con animales, pero no destina fondos específicos a sus alternativas. Todo ello a pesar de que una ley de 2014 da prioridad a la investigación sin animales Solo entre 2020 y 2022, LAV consiguió restablecer un pequeño fondo nacional para apoyar proyectos alternativos en universidades públicas y centros de investigación.
La organización vuelve a situarse a la vanguardia a través del apoyo de estudios con modelos de tejidos humanos en 3D para explorar mecanismos de dolor, enfermedades pulmonares y contaminantes ambientales. Los activistas de LAV salieron a las calles los días 22 y 23 de noviembre para pedir a los gobiernos nacional y regionales que financien la investigación científica sin animales.


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