El partido Progreso en Verde pide la cancelación de todas las carreras de caballos programadas
El partido animalista Progreso en Verde ha exigido el cierre inmediato del Hipódromo Son Pardo (Palma de Mallorca), así como la cancelación de todas las carreras programadas. Según las últimas noticias transmitidas por los medios de comunicación locales, la actividad del centro sería «ilegal» por no tener su licencia en regla. El partido también ha cargado contra la gestión del Ayuntamiento y el Consell de Mallorca por «mirar hacia otro lado ante la gravedad de la infracción», señalan.
«No es de extrañar que el hipódromo funcione con normalidad a pesar de no tener la licencia de actividades en regla. Con PP y Vox, todas las irregularidades que tienen que ver con la explotación de los animales están permitidas, ya lo hemos comprobado con la nefasta gestión de las galeras de caballos de Palma», apuntan desde Progreso en Verde.
El partido insiste en que «las carreras de trote deberían prohibirse por se un claro ejemplo de explotación animal», y recuerda que en este sector son habituales malas prácticas como el uso de «sustancias prohibidas y agresiones a los caballos», incluyendo la muerte de animales como Sorky, asesinado por su propio responsable en el Hipódromo de Manacor.
Dopaje
Progreso en Verde, además, ha pedido que se retire la licencia para entrenar y competir a entrenadora Claudia Subirats, acusada de haber dado a su caballo, presuntamente, sustancias ilegales. El animal, llamado Hornado Bello, dio positivo en el control antidopaje.
«Si se realizaran correctamente en todas las carreras programadas controles antidopaje, seguramente saldrían muchos positivos», sostiene Guillermo Amengual, presidente de Progreso en Verde.
Progreso en Verde también lamenta la aportación de casi dos millones de euros a los hipódromos de Palma y Manacor por parte del Consell de Mallorca. «Es una vergüenza que se incremente la partida presupuestaria en un 85% para perpetuar el sufrimiento de los animales, mientras que el PP de Palma dice no tener dinero para retirar las licencias de las galeras de caballos». El partido acusa al Gobierno local de «contentar a ciertos sectores de la sociedad: hipódromos, taurinos, cazadores, delfinarios, ganaderos y conductores de galeras».
Un mundo marcado por la explotación
Por otro lado, recuerdan que los caballos usados para carreras están expuestos a duros entrenamientos, lesiones, explotación animal y dopaje en un mundo dominado por las apuestas, «donde el bienestar de los caballos no importa en absoluto». Cuando estos dejan de ganar «y enriquecer a propietarios y entrenadores, son regalados por cuatro euros a las galeras de caballos para seguir explotados hasta su muerte».
Este sector acumula un largo historial de polémicas, desde la Operación Cabriol hace una década hasta las malas prácticas de entrenadores como Claudia Subirats o Miquel Mestre, «al que también se investigó por dar una botella de cava a uno de sus caballos»; o la muerte de Sorky.


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