El sector de la tecnología está vinculado a varias injusticias. Explotación infantil y laboral y una extracción abusiva de recursos mineros con su consiguiente deforestación e impacto ambiental y en la biodiversidad son las principales. A estas se une la generación de una basura electrónica ingente que contamina los territorios más pobres y supone un riesgo enorme para sus habitantes y ambiente, mientras siguen fabricándose sin parar móviles y otros dispositivos tecnológicos.
Esta es una realidad a la que es urgente atender. El progreso tecnológico no debe estar vinculado prácticas abusivas ni poner en peligro la salud de las personas y los ecosistemas. Eso sí, que existan los móviles no justifica el consumo de carne, y no se debe mezclar el tocino (vegano) con la velocidad.
No son pocas las personas que tratan de poner fin a cualquier debate sobre la explotación animal con frases similares a: «No comes carne pero tienes móvil«, «no te creas mejor por ser vegan porque estás difundiendo el veganismo desde un móvil», «te preocupa la explotación animal pero no te importa la explotación de las personas detrás de la fabricación del móvil con el que escribes» o «por esa regla de tres tampoco deberías tener móvil».

«Escupir» a los demás las carencias propias
Frases que tienen un objetivo que va más allá de mostrar una contradicción o de hacer sentir mal moralmente a la otra persona. Lo que buscan estas frases, en el fondo, es que quien las pronuncia se quede con la conciencia tranquila. No dejan de ser una de tantas excusas para seguir comiendo carne a pesar del sufrimiento que provoca. Un intento fallido de «escupir» a los demás sus propias carencias.
Esta forma de justificar la explotación animal también suele utilizarse como excusa en otras causas justas que defienden algunas personas: no estás actuando bien si haces boicot al estado genocida de Israel porque tienes móvil. Como usas un móvil, tampoco tiene sentido que recicles. Ni que defiendas tu pueblo de un proyecto minero. Tampoco haces nada si respaldas los derechos de los refugiados de guerra, porque tienes móvil. Y de poco te sirve comprar ropa de segunda mano si lo haces a través de una app.
El móvil no sirve como argumento
Si alguna vez has utilizado el móvil como argumento para desacreditar el veganismo o alguna otra lucha, deberías saber que este no es ningún argumento. Lo que buscas es evitar sentirte culpable de algo que puedes cambiar fácilmente. Puede que no tengas acceso a un teléfono móvil producido de forma cien por cien ética, pero cada vez que haces tu compra semanal o mensual sí puedes elegir un consumo ético. Reconocerlo es el primer paso para aceptarlo.
Quienes defendemos los derechos de los animales, el ecologismo, la segunda mano, la sostenibilidad, el boicot u otras causas que a menudo se ridiculizan ya nos cuestionamos nuestros hábitos y privilegios. Eso es justo lo que a ti te falta. Cuéntanos… ¿Qué haces tú por las personas víctimas del sistema tecnológico, más allá de creer que haces algo cuando cargas la responsabilidad en los demás?


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