El mascotismo de animales exóticos acarrea graves riesgos para los individuos, la biodiversidad y la salud pública
En centro de rescate AAP Primadomus de Villena (Alicante) ha recibido a Nía, una hembra de petauro recogida meses atrás en Valencia por una ciudadana tras ser abandonada en una jaula en el parque Santo Espíritu. En aquel momento, el animal tenía entre cuatro y cinco meses de edad, se encontraba aletargado y acurrucado sin protección. Sin saber de qué especie se trataba, la mujer acudió a una clínica veterinaria donde le confirmaron que era un animal salvaje.
Tras el rescate de Nía, la Coalición para el Listado Positivo, de la que forman parte las asociaciones ANDA, FAADA y AAP Primadomus, han recordado la necesidad de proteger a los mamíferos exóticos del mascotismo. Los petauros «tienen unas necesidades de cuidado muy complejas de cubrir en un entorno doméstico«, señala FAADA.
Desde esta organización, explican que «el petauro del azúcar es un mamífero exótico de origen australiano, nocturno y altamente social, con una forma de vida arbórea basada en el salto y el planeo entre árboles. Su dieta natural es muy compleja y difícil de reproducir en cautividad, por lo que cualquier desequilibrio puede causarle graves problemas de salud, como alteraciones metabólicas. Además, es un animal muy ruidoso durante la noche y presenta deposiciones ácidas y glándulas odoríferas de marcaje. Cuando se mantiene como animal de compañía suele vivir en jaulas y, a menudo, en soledad, lo que le genera estrés, ansiedad y trastornos de comportamiento que pueden derivar en una muerte prematura».
Listado Positivo
Nía podrá ahora volver a socializar con sus congéneres y tener una vida más cercana a su naturaleza. Pero otros miembros de su especie están en peligro por ser uno de los mamíferos exóticos más demandados a través de Internet. Todo ello a pesar del bajo bienestar que se les presta en cautividad y las dificultades de su tenencia.
La Coalición recuerda también la necesidad de avanzar hacia el Listado Positivo establecido en la Ley de Bienestar Animal. Este determinará que especies son adecuadas para mantener en un entorno doméstico y cuáles no. La medida «es esencial para frenar el comercio de fauna exótica y prevenir el sufrimiento de animales salvajes, así como reducir riesgos para la biodiversidad y la salud pública«, señalan.
Abandono de cuatro mofetas
En Cataluña, la Coalición también ha colaborado en el rescate de cuatro mofetas abandonadas que merodeaban en zonas donde se alimentaban gatos. Tres de los individuos eran mofetas albinas.
Las dos primeras mofetas halladas eran crías. Se encontraron en Cervelló (Barcelona), tras un aviso de la protectora ASGAT, entidad gestora de la colonia felina donde aparecieron. En su captura participaron voluntarios del Refugi El Cau del Bosc
Las otras dos se encontraron en Sitges. Los Agentes Rurales facilitaron jaulas trampa y una cámara de visión nocturna para su localización y captura.
Sobre la mofeta rayada, FAADA apunta que «es un mamífero originario de Norteamérica, fácilmente reconocible por su característico pelaje negro con marcas blancas en forma de V. Es un animal solitario, de hábitos nocturnos y dieta omnívora oportunista. Como mecanismo de defensa, puede liberar una secreción extremadamente maloliente a través de sus glándulas anales, lo que, sumado a sus necesidades etológicas complejas, la convierte en una especie totalmente inadecuada como animal de compañía».
Las cuatro mofetas llegaron el pasado 5 de diciembre de 2025 al centro de AAP en Países Bajos.
Mascotismo
A pesar de que estos rescates han traído consigo un desenlace positivo para los animales implicados, «no todos corren la misma suerte«, alerta FAADA. «El auge del mascotismo exótico, impulsado por la imagen distorsionada que se difunde en redes sociales y la apariencia ‘adorable’ de algunos animales, sigue generando compras impulsivas, abandonos y graves riesgos para la biodiversidad y la salud pública», agregan.


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