El centro convertirá el recinto que ocupaban los tigres en un espacio destinado a la exhibición de especies autóctonas
El zoo de Barcelona aspira a dejar de exhibir animales exóticos y reconvertirse en un centro enfocado en las especies autóctonas de los ecosistemas mediterráneos. Pero no se replantea su modelo de negocio basado en la exhibición de animales. Tras la muerte de sus dos últimos tigres, Tibor y Pertama, en 2025, el zoológico no tiene previsto adquirir otros grandes felinos que los sustituyan. El Ayuntamiento de Barcelona pretende transformar el espacio que estos ocupaban en una instalación para animales locales en peligro de extinción.
Tanto Tibor como Pertama eran tigres de Sumatra nacidos en cautividad. Ambos formaban parte de programas de «conservación» sin fines de reintroducción en su hábitat natural. Tibor llegó al zoológico barcelonés en 2015, a sus ocho años y tras haber perdido un ojo debido a un glaucoma provocado por una herida que sufrió cuando era un cachorro.
La población de tigres de Sumatra se estima en menos de 700 individuos. Pero ni Tibor ni Pertama contribuyeron genéticamente a la conservación de la especie en su hábitat ni se reintrodujeron. Su caso ha sido una llamada a la reflexión sobre el papel de los zoos en el siglo XXI y su enfoque acerca de la conservación de especies amenazadas. Tibor y Pertama «vivieron toda su vida encerrados sin poder contribuir a la recuperación de las poblaciones salvajes de Sumatra», ha declarado Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España.
Además, la cría y mantenimiento de animales lejos de su hábitat requiere recursos que no se están destinando a la conservación in situ, a la protección de sus ecosistemas, a la lucha contra el furtivismo o al apoyo de las comunidades locales.
El papel de los zoos
Durante años, el papel de los zoológicos ha generado controversia, no solo porque en la práctica sus programas de «conservación» no tienen aportaciones reales en los ecosistemas, sino también por el sufrimiento de los animales. El aumento de la sensibilización a estos temas ha llevado a numerosos zoos de toda Europa a dejar de exhibir especies exóticas y sustituirlas por fauna autóctona, lo que también reduce los costes para estos centros. Desde AnimaNaturalis, se preguntan si este cambio obedece al bienestar animal o a una reorientación del modelo de negocio.
«Valoramos positivamente cualquier decisión que implique dejar de mantener animales salvajes en cautividad, pero nos preocupa que este cambio no vaya acompañado de una reflexión más profunda sobre el modelo de zoo en sí mismo», apunta Gascón.
¿Qué pasará con el resto de los animales?
En el caso del zoo de Barcelona, surge otra pregunta: qué pasará con los animales exóticos que todavía permanecen en el zoo.
Por ahora, la propuesta del Ayuntamiento de la ciudad se enmarca en el proyecto Descobrim la Mediterrània y se vende como la iniciativa que convertirá al zoo en referente en la conservación de las especies de la Península Ibérica. También se plantea como una forma de educación ambiental.
Sin embargo, el confinamiento de animales como modelo educativo ha sido cuestionado en reiteradas ocasiones, puesto que observar a los animales en esta circunstancia no suele aportar un conocimiento real sobre estos. Además, en pleno siglo XXI existen otros modelos válidos, como las tecnologías inmersivas o la observación en libertad y a distancia.


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