Bajo el paraguas de los programas de anillamiento de aves, se está llevando a cabo una práctica prohibida por la Unión Europea
Una carta firmada por investigadores e investigadoras publicada en la revista Science advierte de la captura de aves cantoras, particularmente fringílidas, con falsos fines científicos, en Andalucía y Madrid. Entre estas aves se encuentran jilgueros, pardillos, verderones y verdecillos. La captura de estos pájaros está prohibida por la Unión Europea.
Los científicos alertan del uso de la ciencia como excusa para la reactivación de la caza de estas aves en España. Esto no solo atenta contra su conservación, sino también contra la credibilidad de la ciencia.
El responsable de la Unidad de Incidencia para la Transición Verde SEO/BirdLife, Juan Carlos Atienza, explica que se están utilizando «proyectos mal definidos, sin transparencia ni supervisión independiente, en los que los técnicos de campo son las personas que cazaban estas aves y cuyo objetivo es evaluar una hipotética re-autorización de esta práctica prohibida de caza». Atienza define la cuestión como un uso «instrumental de la ciencia».
Años de capturas y conflictos
La Directiva de Aves de la Unión Europea prohíbe la captura y tenencia de aves silvestres, excepto en circunstancias muy limitadas y justificadas rigurosamente. En España, se estima que entre 2013 y 2018 se cazaron legalmente alrededor de 1’7 millones de aves. La captura de fringílidos se suspendió en 2018, tras años de conflicto con las federaciones de caza que la defendían.
Sin embargo, tanto en la Comunidad de Madrid (desde 2018) como en Andalucía (desde 2024), se han otorgado permisos de «anillamiento científico» a cazadores, con validez anual y aplicables incluso en zonas protegidas. Los permisos forman parte de programas como el SEFRICAM de Madrid y el Programa de Seguimiento de Fringílidos de Andalucía, pero no son los científicos y científicas las personas autorizadas para los anillamientos, sino silvestristas federados de caza que utilizan métodos crueles como el reclamo para atraer a las aves.
El objetivo final de estos programas es evaluar si podría volver a autorizarse la caza denominada «sostenible» sin afectar a las poblaciones, algo «incompatible con una práctica científica creíble y con la conservación«, apunta SEO Bird/Life.
No es ciencia
Las personas firmantes de la carta insisten en que no se trata de una investigación ornitológica legítima, que en Europa está sujeta a protocolos estandarizados, una estricta revisión ética y supervisión independiente, a través de los esquemas nacionales de anillamiento coordinados por EURING. Por contra, los proyectos llevados a cabo en Madrid y Andalucía no cumplen los requisitos científicos ni éticos, carecen de transparencia metodológica y de sistemas abiertos de reporte de datos.
«Europa y España ya cuentan con un sistema sólido y consensuado de anillamiento científico, basado en protocolos comunes acordados por todas las comunidades autónomas y coordinados a escala europea. Saltarse esos mecanismos y crear vías paralelas pone en riesgo décadas de trabajo riguroso, cooperativo y transparente. La conservación y la ciencia no pueden depender de atajos ni de excepciones interesadas», destaca Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife.
Silvestrismo
El silvestrismo ha sido una de las grandes amenazas para las aves cantoras en España durante décadas.
Estas aves se capturaban en libertad con distintos fines, como la cría e hibridación con otras especies, el adiestramiento para concursos de canto, o a veces por el simple hecho de enjaularlas. Otras se utilizaban como reclamos vivos para atraer a otras aves libres de su especie.


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