La financiación se dirige a la expansión de la ganadería industrial sin enfoques alternativos
El consumo de carne se mantiene estable en los países de ingresos altos, y se espera un aumento de solo el 1% en la próxima década. Muy diferente es la situación del sur global, donde se estima un incremento del 14%, impulsado por una potente financiación y apoyo institucional que pasan desapercibidas a la opinión pública, pero que podría tener consecuencias nefastas para la crisis climática, los animales y la justicia social. Un informe publicado en Faunalytics analiza estos datos.
El estudio analiza cómo las instituciones financieras y organizaciones internacionales están acelerando la expansión de las granjas industriales en países de ingresos bajos y medios, a través de recursos económicos, públicos y de investigación. Entre estas entidades se encuentran bancos, agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales, más allá de las propias multinacionales cárnicas.
«Cada año, las organizaciones internacionales destinan miles de millones de dólares a acabar con el hambre y la pobreza, pero a menudo recurren a la ganadería industrial como solución. Este enfoque corre el riesgo de encerrar a los países en desarrollo en sistemas alimentarios que aumentan el sufrimiento de los animales, degradan el medio ambiente y comprometen la salud a largo plazo», apunta la investigadora Allison Troy.
El hambre y la pobreza como justificación
La financiación se produce de forma directa a proyectos ganaderos, o de manera indirecta, por ejemplo a través de la construcción de carreteras en zonas estratégicas para la industria.
El hambre y la pobreza se utilizan como justificación. A menudo, las proteínas se presentan como la solución más eficaz para poner fin a la malnutrición, una creencia reforzada a lo largo del tiempo por la industria cárnica y láctea que posiciona sus productos como esenciales para la salud. Mientras avanzan las relaciones entre las instituciones financieras y los actores del sector, los enfoques alternativos como el fomento de la alimentación basada en plantas quedan marginados antes si quiera de que se consideren.
El informe no aboga por abandonar los objetivos de desarrollo, pero sí cuestiona cómo se persiguen. Los investigadores sugieren una mayor presencia de las entidades que quieren poner freno a la expansión ganadera para poner en valor los resultados nutricionales de las dietas alternativas y su asequibilidad. «El acto de no actuar importa», sostiene el estudio.
Las decisiones se toman, en muchas ocasiones, en cumbres internacionales, reuniones y foros en los que los lobbies tienen un puesto asegurado. Sin una mayor representación de otros puntos de vista, la solución plant-based no entra en la conversación. Una vez que la financiación y la infraestructura se alinean en torno a la ganadería, revertir el curso de los hechos se vuelve más difícil.
Faunalytics replantea la expansión de la ganadería industrial como un resultado moldeado por la política, el dinero y la influencia, más que como un paso inevitable en el desarrollo.
Fuente: VegNews.


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