Piden la sustitución de las galeras por vehículos eléctricos
Más de 200 personas se han manifestado frente a la Catedral de Palma de Mallorca para exigir al Ayuntamiento el fin de las calesas de caballos y su sustitución por vehículos eléctricos. Una promesa que se remonta al año 2022, cuando el consistorio anunció que esta transición sería definitiva en 2024. Sin embargo, a fecha de hoy las galeras de caballos siguen operando en la ciudad.
La protesta ha sido convocada por Satya Animal y Progreso en Verde y se mantendrá todos los sábados de septiembre. Así será hasta obtener una respuesta por parte del Ayuntamiento. Ambas organizaciones reclaman un plan firme, con plazos concretos y un calendario público y definitivo que garantice la retirada de todos los caballos utilizados para paseos turísticos en Palma de Mallorca.
«Los caballos no son un medio de transporte turístico. Un caballo no es un vehículo. Esto ya no cabe en la sociedad actual», señalan desde Satya Animal. «Basta ya de promesas vacías por parte del Ayuntamiento», agregan.
Falta de controles
La entidad denuncia una «constante impunidad con la que viven los caleseros» y una «falta de controles«, tanto a nivel legislativo como a nivel veterinario.
Satya Animal explica que «la normativa municipal prevé reconocimientos técnico-sanitarios anuales de los animales», pero este año «se ha denunciado que los caballos ya habían comenzado la temporada sin haberse sometido a dicho reconocimiento». La organización sostiene que «los controles deben proteger a los animales antes de que sean utilizados y no convertirse en una mera formalidad a posteriori».
Satya Animal y Progreso en Verde exigen también garantías para que los caballos no vuelvan a utilizarse como animales de trabajo y sean acogidos en refugios adecuados. «No pararemos hasta que los cascos dejen de sonar sobre el asfalto», concluyen.
Los últimos acontecimientos han vuelto a poner a las galeras de caballos en el punto de mira, después de que un cochero agrediera a una turista alemana. «Si se permite que quienes gestionan este servicio incumplan sus obligaciones, sigan trabajando y obtengan beneficios a costa de los animales, ¿qué mensaje estamos transmitiendo? Si ya se trata así a las personas que cuestionan esta actividad, es fácil imaginar cómo se trata a quienes ni siquiera pueden alzar la voz», lamentan desde Satya Animal.

Imágenes: Satya Animal.








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