Indonesia pone fin a los paseos turísticos en elefantes

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El incumplimiento de la medida conlleva la revocación de la licencia de actividad

El Gobierno de Indonesia ha puesto fin a los paseos turísticos en elefantes en todo el país, tras una directiva gubernamental que exige a todas las instalaciones que operaban este servicio que cesen la actividad. La medida no conforma una nueva legislación, pero sí otorga a las autoridades provinciales la capacidad de emitir advertencias y revocar permisos de actividad en caso de incumplimiento.

Este ha sido el resultado de años de campaña por parte de distintas organizaciones de protección animal que han denunciado en acciones globales el daño que causa en los elefantes este tipo de explotación. Los animales, sin embargo, podrán seguir siendo sometidos a otro tipo de actividades turísticas, como baños, fotografías y caricias.

La medida ha tenido un efecto inmediato. El Mason Elephant Park de Bali, uno de los últimos lugares que ofrecía paseos en elefante, suspendió este servicio el pasado 25 de enero de 2026, tras recibir varias advertencias de la administración y después del éxito de una petición que reunió las firmas de 10000 personas. Previamente, el Zoo de Bali había tomado la misma decisión. Incluso la Asociación de Zoológicos y Acuarios del Sudeste Asiático se ha opuesto públicamente a los paseos en elefantes.

El fin de los paseos en elefante en Indonesia envía una señal clara al sector y a los países que todavía permiten esta forma de explotación animal.

Los elefantes explotados para estos paseos sufren durante toda su vida en cautividad, son sometidos a dolorosos métodos de entrenamiento, ven sus comportamientos naturales restringidos y padecen tanto daños físicos como psicológicos.

Los elefantes en Tailandia

En Tailandia, la situación es menos esperanzadora. Un informe reciente de World Animal Protection ha mostrado que dos tercios de los elefantes en cautividad en la industria turística tailandesa viven en malas condiciones, a pesar de los pequeños avances que han tenido lugar desde 2019. Los cambios registrados desde entonces, sin embargo, han sido mínimos.

Estos animales soportan cadenas cortas, dietas inadecuadas, condiciones de vida insalubres, falta de atención veterinaria e interacciones turísticas forzadas.

La investigación evaluó 236 centros turísticos con un total de 2849 elefantes en Tailandia y abarca doce años.

En 2010, el 92% de los elefantes cautivos se utilizaban para paseos. Para 2024, la cifra se había reducido al 43%. Pero el número total de elefantes cautivos ha aumentado más del 79% en el mismo período.

Aunque los paseos están en declive, las actividades de baño y similares han aumentado. En 2024, más de la mitad de los elefantes cautivos se mantenían en lugares que los ofrecían. A menudo se promocionan como santuarios o centros de rescate, haciendo creer a los turistas que contribuyen al bienestar de los elefantes. «Los elefantes no necesitan la ayuda de los turistas para bañarse. En la naturaleza y en los santuarios auténticos, los elefantes son capaces de mantenerse limpios por sí solos», detallan desde World Animal Protection.

También han aumentado las actividades de observación sin contacto humano directo. En 2024, el 7’3% de los elefantes cautivos se mantenían en lugares que solo ofrecían este tipo de experiencias, en comparación con el 4’6% en 2010. Pero World Animal Protection recuerda que el hecho de que se ofrezcan este tipo de alternativas no garantiza un mayor bienestar para los elefantes.

Sin grupo, interacción y libertad

En su hábitat, los elefantes viven en grandes manadas, interactúan constantemente entre sí y forjan vínculos para toda la vida, recorren largas distancias y buscan gran variedad de plantas y frutas. En cautividad, tienen pocas oportunidades de interactuar con otros miembros de su especie y se les ofrece una limitada variedad de alimentos, no tienen capacidad para desplazarse y todo ello les afecta psicológicamente.

La investigación revela que el encadenamiento y la restricción de movimiento son la norma. Más de la mitad de los animales estaban sujetos con cadenas cortas durante el día, con escasa posibilidad de interacción. Solo una cuarta parte podía interactuar con otros elefantes sin cadenas, y muchos pasaban largos períodos de pie y en entornos ruidosos.

World Animal Protection ha trabajado desde 2017 en Tailandia para apoyar a los centros para que se alejen de estas prácticas. «Abogamos por la mejor vida posible para estos animales y por políticas que garanticen que no nazcan más elefantes ni se les obligue a vivir en cautiverio para el turismo comercial. Esto garantizaría que estas prácticas inaceptables no se extiendan a una nueva generación de elefantes».

Más de 200 empresas de viajes ya han dejado de ofrecer paseos con elefantes y otras actividades de explotación animal. Otras muchas continúan ofreciéndolas.

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