La falta de protocolos de actuación dificulta la búsqueda de los animales que se pierden en el Aeropuerto
Un gato llamado Locky que se perdió el pasado 3 de febrero en el Aeropuerto de Barajas fue localizado 17 días después de su desaparición. La entidad Gestión Felina Aeroportuaria Madrid (GFAM) ha informado de que se está gestionando su devolución a su familia, parte de la cual reside en el extranjero.
Locky se perdió en la zona de facturación de maletas de Iberia Express, en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas, alrededor de las 5:00 de la madrugada. El gato, de carácter asustadizo, logró salir del transportín cuando su familia intentaba administrarle un sedante previamente recetado por su veterinario. Ocurrió antes de pasar el control de seguridad. El animal se adentró en las zonas restringidas del aeropuerto.
Tanto el aeropuerto como el personal y la policía recibieron aviso de inmediato. Pero a falta de protocolos de actuación específicos para estos casos, las búsquedas se complican.
Por ello, tanto la familia de Locky como varias organizaciones de protección animal han incidido en la necesidad de implantar protocolos que permitan actuar con rapidez ante la pérdida de un animal en el Aeropuerto. Una instalación de gran envergadura y actividad diaria que puede convertirse en un entorno aún más estresante para cualquier animal desorientado.
Esta actual ausencia de protocolos ralentiza la búsqueda, sobre todo en las primeras horas, fundamentales para encontrar al animal.
En el caso de Locky, la coordinación ha sido clave en el hallazgo del gato. El animal se encontró con varias uñas rotas, aunque en aparente buen aspecto. Después se le proporcionó atención veterinaria, a la espera de volver a su hogar.
No es la primera vez que se pierden gatos en el Aeropuerto de Barajas. Los animales todavía se consideran equipaje por parte de las aerolíneas


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