El Gobierno de Valonia plantea incluir una excepción que permitiría la tenencia de cetáceos en su Código de Bienestar Animal
En 2024, Bélgica se convertía en el séptimo país del mundo en prohibir los delfinarios, si bien la medida no se hará completamente efectiva hasta 2037. Años antes, en 2018, la región belga de Valonia tomó la delantera en la prohibición de los delfinarios, pero ahora pretende volver a autorizarlos.
El Gobierno de Valonia está revisando su Código de Bienestar Animal. En este proceso, plantea incluir una excepción que permitiría la tenencia de cetáceos. En la práctica, esto podría traducirse en la reapertura de los delfinarios de la región y beneficiar, en concreto, al zoo de Pairi Daiza, que estaría planteando albergar cetáceos bajo una falsa imagen de santuario.
Todo ello a pesar de que con la medida que tomó el Gobierno de Bélgica en 2024, el propio ministro de Bienestar Animal reconoció las graves consecuencias del confinamiento para los cetáceos, respaldadas por la evidencia científica.
Organizaciones en defensa de los animales del país, como Gaia, han mostrado su preocupación al respecto de lo que supondría un importante retroceso en la protección de los cetáceos. Por ello, han impulsado la campaña Stop Delphinariums.
Los gobiernos de todo el mundo están avanzando en la dirección opuesta. Numerosos países ya han prohibido el cautiverio de delfines y otros cetáceos. En la propia Bélgica, varias regiones se han adelantado a la prohibición nacional, incluso las que no cuentan con delfinarios en su territorio.
Santuarios marinos
Mientras tanto, los gobiernos se resisten a apoyar soluciones que responden a su responsabilidad con los cetáceos que durante décadas se han mantenido en cautividad en distintos países para su uso en espectáculos. El destino de las orcas del parque francés Marineland Antibes está siendo todo un quebradero de cabeza para las autoridades francesas, a la a par que algunas entidades de protección animal reclaman su ubicación en un santuario marino, preferiblemente en el Mediterráneo.
«Los delfinarios pertenecen al pasado. Europa debe avanzar hacia soluciones que respeten el bienestar animal, como los santuarios marinos, y no volver a modelos obsoletos. La ciencia es clara: las necesidades físicas, sociales y cognitivas de los delfines no pueden satisfacerse en cautiverio», manifiesta Reineke Hameleers, directora ejecutiva de Eurogroup for Animals.


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