La iniciativa insiste en el persistente riesgo de la implantación de la cría intensiva de estos cefalópodos
INTERCIDS, Operadores Jurídicos por los Animales, acaba de lanzar su campaña «No aceptes pulpo como animal de macrogranja«. Con ella, pide al Gobierno de España y a los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados que aprueben su propuesta legislativa para prohibir las granjas de pulpos.
En la actualidad, no existen granjas de pulpos comerciales en ningún lugar del mundo. Pero algunas multinacionales se están esforzando para que esta actividad se convierta en una realidad en países como España. Por ello, la campaña «No aceptes pulpo como animal de macrogranja» incide en la importancia de impedir este tipo de acuicultura, ante el persistente riesgo de su implantación.
La presión social y científica, junto a la actuación de la autoridad medioambiental canaria, han llevado a Nueva Pescanova a abandonar el primer intento de instalar una macrogranja de pulpos en España. Pero INTERCIDS recuerda que la amenaza persiste mientras no existe una ley que lo impida.
Los científicos han advertido del grave impacto de estas granjas sobre el medio ambiente marino, los ecosistemas, el bienestar animal y la salud pública. A esto se une la crítica de diversos colectivos que califican como una aberración la introducción de un animal salvaje, inteligente y carnívoro en un modelo de producción intensiva. Todo ello ha generado una creciente preocupación y rechazo social, también a nivel internacional.
Tentáculos gigantes en el centro de Madrid
La campaña de INTERCIDS se presentó el 22 de septiembre en la librería Traficantes de Sueños, en el centro de Madrid. Por sus ventanas, sobresalían unos tentáculos gigantes. El objetivo de esta performance era simbolizar que «la naturaleza de una especie salvaje y fascinante como el pulpo no puede ser hacinada en fábricas»

Mario Alonso Santamaría, divulgador, biólogo, zoólogo y creador del canal Mario de Wonder; junto a María González Lacabez, abogada especializada en derecho del medio ambiente y derecho de los animales y vocal de INTERCIDS, han sido los encargados de desarrollar los argumentos y razones de la iniciativa.
Lacabex ha recordado que la proposición de ley se registró en el Parlamento en junio del año pasado, y por tanto, está lista para su tramitación y debate en el pleno para su toma en consideración. «Los grupos parlamentarios y el Gobierno, a través de sus ministerios de Agricultura y Transición Ecológica, deben actuar con responsabilidad y apoyar esta propuesta para evitar de forma proactiva los graves riesgos asociados a estas granjas para la salud pública, los ecosistemas y los animales que serían hacinados en ellas».
«Esta actividad todavía no existe, no habría repercusiones económicas ni de otro tipo si se prohíbe ahora. Es el momento oportuno», ha añadido.
Por su parte, Alonso ha explicado que «la propia biología del pulpo entra en conflicto con la idea de una granja». El biólogo ha enumerado los diferentes riesgos y problemas que estas instalaciones suponen para «animales de una gran complejidad, mayoritariamente solitarios y totalmente dependientes de su entorno para desarrollar sus capacidades cognitivas«.
Para el biólogo, «es muy difícil garantizar un correcto cuidado de los animales» en estas instalaciones. Esto se debe a las dudas sobre la alimentación que sería necesaria, por la reducida tasa de supervivencia del pulpo en cautividad y por el estrés y el sufrimiento que implica «hacinarlos en grandes cantidades en espacios reducidos para generar rentabilidad económica».

Impacto sobre el medio ambiente marino y los pulpos salvajes
INTERCIDS insiste en que informes técnicos muestran que, además de los previsibles daños por vertidos y contaminación en un medio ambiente marino ya degradado, la cría intensiva de pulpos choca frontalmente con las necesidades de la especie. Los pulpos son animales carnívoros que suelen evitar activamente a otros congéneres en la naturaleza. Las macrogranjas planteadas hacinarían a unos 200 de estos cefalópodos por tanque. Esta situación podría conllevar canibalismo, autolesiones y otras conductas indicativas de estrés al confinar a estos animales juntos.
Las granjas de pulpos, por otro lado, implicarían presiones artificiales y una selección «no natural» que podría resultar en degradación de sus características naturales y de sus rasgos adaptativos. Si esto se llegara a reproducir en pulpos salvajes, podría verse comprometida la supervivencia de estas poblaciones. Estudios han reportado la pérdida de aptitudes adaptativas en animales explotados en la acuicultura. Los propios investigadores del centro de Nueva Pescanova en Galicia han aludido a los cambios observados en el comportamiento de los pulpos de sus instalaciones en tan solo cinco generaciones. En una entrevista publicada por The Guardian, afirmaron que se había producido «un proceso de selección indirecta».
Riesgos para la salud pública
La documentación recopilada también expone que los pulpos carecen de inmunología adaptativa y memoria inmunológica. Por esta condición, no pueden ser vacunados ni crean defensas contra reinfecciones.
Además, las condiciones de hacinamiento y los desechos de cientos de animales en agua compartida favorecen la propagación de patógenos. Asimismo, el uso de antimicrobianos en la acuicultura intensiva contribuye significativamente a la resistencia a los antibióticos, una grave amenaza para la salud pública.
INTERCIDS anima a la ciudadanía a seguir presionando como hasta ahora hasta hacer realidad la prohibición de la acuicultura de pulpos en España. Para ello, ha comenzado una recogida de firmas en apoyo a la propuesta.

Imagen de cabecera: INTERCIDS, Operadores Jurídicos por los Animales.


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