Los activistas han querido concienciar sobre la crueldad de la explotación animal
Miembros del colectivo antiespecista València Animal Save han realizado ayer una línea silenciosa en la Plaza de la Virgen de la capital valenciana, con motivo del Día Mundial contra la Exportación de Animales Vivos y con el objetivo de concienciar sobre la crueldad de toda la explotación animal, teniendo en cuenta que estos transportes aumentan aún más el sufrimiento de los animales.
Los activistas mostraron las duras condiciones de los animales en carteles. Otros brindaron información sobre el veganismo a las personas que se detenían ante las imágenes.
Cada año se transportan millones de animales por carretera o por mar para ser sacrificados y convertidos en carne al llegar a su destino. Viajan durante días, hacinados y soportando altas temperaturas, a veces en buques no aptos para este fin. En 2021, el Gobierno ordenó el sacrificio de 2600 terneros de los buques Elbeik y Karim Allah tras ser rechazados en sus destinos y haber pasado tres meses a la deriva en el Mediterráneo.

Por el fin de la explotación animal
El objetivo de estos actos no es buscar mejoras para los animales, sino concienciar sobre lo innecesario que es utilizarlos en alimentación, vestimenta, entretenimiento y experimentación. Por tanto, los activistas enfatizan el veganismo como una filosofía ética que rechaza el especismo (discriminación por especie).
València Animal Save destaca que las alternativas vegetales han avanzado significativamente, lo que permite disfrutar de nuevos sabores y productos que apenas se diferencian de los convencionales y que están disponibles en múltiples establecimientos.
La ciudadanía suele tener diferentes reacciones en este tipo de actos, desde desviar la mirada hasta interesarse por cómo dejar de contribuir a la explotación animal.
El colectivo no solo insiste en la explotación de los animales, sino también en los beneficios medioambientales del veganismo, pues estas industrias son responsables de la contaminación y el uso excesivo de agua; así como en la problemática del hambre o la malnutrición infantil en países del tercer mundo, «que no ocurriría si no se criaran masivamente millones de animales» en lugar de destinar directamente los vegetales al consumo humano.
Desde el punto de vista de la salud, destacan que «la alimentación vegana es adecuada para todas las edades, respaldada por nutricionistas y fuentes expertas como la Academia Americana de Nutrición y Dietética y la Asociación Española de Pediatría». Precisamente, «cuando los niños comprenden esta realidad desean dejar de contribuir a la explotación animal, ya que crecen viendo animales felices en dibujos, juguetes y cuentos sin imaginar que terminan en los platos», algo que «distorsiona la realidad mediante la fantasía», según la opinión de uno de los activistas presentes en el acto de ayer.
Sobre la industria de los productos de origen animal, señalan que «está basada en la crueldad, el crecimiento acelerado, las separaciones familiares, las inseminaciones forzadas y los sacrificios, incluso en la industria láctea o avícola, consideradas entre las más crueles y menos conocidas». En cuanto a la pesca, «casi la mitad del plástico encontrado en el mar proviene de las redes, lo que provoca la asfixia lenta de los animales».
El objetivo del colectivo es seguir concienciando a la sociedad, con acciones que pueden consultarse a través de la cuenta de Facebook o Instagram de València Animal Save.


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