Los cazadores matan a la madre y al resto del grupo para capturar a una cría que probablemente no sobrevivirá
El tráfico ilegal de grandes simios no deja de aumentar, a pesar de los acuerdos internacionales y los controles para evitarlo. En África, se piden hasta 100000 dólares a compradores extranjeros por un chimpancé con documentación falsa que acredita que el animal ha nacido en cautividad, aunque realmente se haya capturado en libertad. Para una cría de gorila, el precio puede ascender a los 250000 dólares, o incluso el medio millón.
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITIES) permite el comercio de especies en peligro de extinción, como los grandes simios, siempre que hayan nacido en cautividad. Desde Proyecto Gran Simio, denuncian que esto es un «grave error» que abre las puertas al tráfico ilegal con falsificación documental.
Como ya han alertado diferentes organizaciones animalistas y conservacionistas, en las últimas décadas ha aumentado la demanda de especies exóticas como animales de compañía, por parte de compradores que, sobre todo, escogen ejemplares jóvenes. Las redes sociales son un impulso para esta demanda en aumento. El tráfico ilegal de primates y otras especies también se ha visto motivado por el auge de la carne de animales silvestres en algunos países, los zoológicos que se venden como «centros de rescate» o de «conservación», los safaris y otras actividades turísticas, la atribución de propiedades medicinales a partes de animales o el coleccionismo. Mientras tanto, muchos santuarios africanos se encuentran desbordados ante la llegada de individuos rescatados de estas prácticas.
En la actualidad, la caza furtiva es un sistema organizado con bandas de cazadores dirigidos por comerciantes e intermediarios que dirigen las capturas y el transporte de los animales, casi siempre por el medio aéreo hacia países extranjeros. Las capturas suelen realizarse matando a las madres y al resto del grupo de primates para arrebatarles a sus crías. Muchos de los animales capturados no sobreviven.
El tráfico ilegal de especies no solo pone en peligro a los propios animales, sino también a los seres humanos, ante la falta de controles sanitarios y el riesgo existente de propagación de enfermedades zoonóticas.
La República Democrática del Congo y Guinea son los países donde más se da el tráfico ilegal de primates, mientras que China es el principal destino de los animales procedentes de este. En Europa, España es la puerta de entrada de diferentes especies con las que se trafica.


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