El furtivismo es la segunda causa de mortalidad no natural en esta especie
233 linces ibéricos han muerto a manos de los cazadores furtivos entre el 2000 y el 2021, según un análisis de la organización WWF. Además de los propios disparos, estas muertes se producen por el uso cebos envenenados o cepos.
WWF trabaja, desde hace 20 años, en la recuperación del lince ibérico, cuya población se cuenta en 1668 ejemplares entre España y Portugal actualmente. La organización señala que el furtivismo ha resurgido, y este fue uno de los factores que llevaron al lice ibérico al borde de la desaparición.
La caza furtiva es también la segunda causa de mortalidad no natural entre estos animales, junto con los atropellos.
Este año, un cazador ha sido condenado a prisión por disparar contra un lince ibérico en Badajoz, pero WWF advierte de que la mayor parte de estos delitos quedan impunes o nunca se conocen. Tan solo un 30% de las muertes de linces por el furtivismo son detectadas, a pesar de que esta es la especie con mayor vigilancia en la Península Ibérica, y solo el 2% de las muertes que sí se esclarecen acaban con una sentencia judicial. Desde el 2008, solo se han celebrado cinco juicios por este motivo, y para cuatro de ellos se produjo una condena.
Tal como indica WWF, el furtivismo es más frecuente en los lugares donde ha regresado la especie tras años desaparecida, y guarda relación con supuestos ataques a animales en explotaciones ganaderas. A pesar de ello, la organización recalca la buena aceptación que suele tener la reintroducción de linces ibéricos en las zonas donde se realiza.


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